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| Tirones y bandazos |
| Estrategia y Management | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 12 de Agosto de 2005 11:44 | |||
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Tirones, bandazos y unas cuantas cosas más. Esto es lo que se requiere para evolucionar o revolucionar a una empresa. El avance no viene fácil, hay pérdidas, desencantos, frustraciones y luchas de poder entre las diferentes partes. Y lo ves en la empresa cuando las agendas, en una misma junta, divergen como si se trataran de empresas diferentes, como si compitieran entre los grupos que forman la organización y que en teoría deberían de centrarse en el competidor de fuera y en el cliente. Hay por lo menos 3 tipos de compañías. La Pasiva. Considera que la discusión y la tensión no se “ven bien”, porque la cordialidad y el consenso son importantes; ya sea porque no “es su estilo” o porque consideran es lo mejor para la empresa. El rumbo del negocio, en este caso, está determinado por la inercia así como la trayectoria que viene de esquemas del pasado. La Asertiva.- Considera que la discusión y la tensión tienen un propósito; negociar y rebatir son importantes porque optimizan la toma de decisiones. El rumbo de la empresa está determinado por los criterios y acciones emanados de estos contrapesos. La Agresiva.- Que considera que la discusión y la tensión son inevitables, naturales y hasta provocadas (“que se hagan garras”). Pero grillas y tensiones, deseables a cierto nivel, son destructivas a otro. La lucha política descarnada es un distractor. El rumbo del negocio está determinado, como en el primer punto, por la inercia y la trayectoria que viene de esquemas del pasado. Delineados los estilos, aquí algunos formatos de tironeos. 1.- El tironeo de la eficiencia contra la eficacia. Eficiencia: hacer las cosas bien; eficacia: hacer las cosas correctas. Eficiencia normalmente se asocia a sacar más con menos, bajo la premisa de entre “menos burros más olotes”. Las actividades se centran en el denominador, no en el numerador: si le bajas al gasto y a la inversión, la utilidad y el rendimiento de corto plazo se disparan. La disciplina de la operación es claridosa: obtén utilidades crecientes y ya. Si no las obtienes empaca tus maletas, y te vas por “maleta”. La extrapolación eficientista se centra sobre la idea de mejorar lo que siempre se ha hecho, sin cuestionar su vigencia y su relevancia ante un entorno cambiante. Otra forma de ver este tipo de tironeo: el incrementalismo versus la precisión; el “cómo” versus el “qué”. 2.- El tironeo del corto plazo versus el largo plazo. Al lado del “cómo” vs. el “qué”, está el “cuándo”. Lo que acaba por hacerse en la empresa está basado en lo que se compensa; si alguien basa su bono anual en ventas, le vale un bledo la innovación; si alguien basa el suyo en la eficiencia de la planta, le vale la participación de mercado; y si alguien basa su bono en el número de iniciativas de productos nuevos, le valen las ventas y la eficiencia de planta. Cada quien jala para su lado. Y aunque se compartan bonos homologando criterios y metas, la configuración sigue basada en el ejercicio actual. Aquí el pensamiento de un ejecutivo que, tras décadas de trabajo, concluyó: “Para qué molestarme en lo que mis acciones van a provocar en dos o tres años, si yo quizá ni esté en la empresa. Mejor le paso la “papa caliente” al siguiente y que le explote la bombita en sus manos. Yo por lo pronto cumplo con mi objetivo de utilidades y recojo mi bono, y listo”. Allá en el otro extremo está el distinguir entre la participación de mercado y la participación de oportunidad futura, que toma en cuenta la recomposición del mercado a través del tiempo para montarse en el cambio de tendencia. Otra forma de ver este tipo de tironeo: el sacrificio del futuro en aras del presente, o viceversa. 3.- El tironeo de la función.- Y se siente el ambiente cuando llegas a la empresa. En la primera interacción se percibe la parte de la organización que “domina” sobre las otras. La empresas dominadas por finanzas padecen de numeritis, y nada parece avanzar si no pasa la prueba de los números o careces la creatividad numérica. Un exceso de finanzas mata a la innovación que no pueda plasmarse y reflejarse en un Estado de Resultados en el siguiente trimestre. La empresa dominada por comercial padecen de ventitis, y nada parece avanzar si no colabora a incrementar ventas. Un exceso de ventas acaba con los márgenes de comercialización y desgasta a la estructura organizacional. La empresa dominada por producción padecen de productivitis, y nada parece avanzar si no simplifica el proceso de manufactura, si no optimiza secuencias o favorece a las economías de escala. Un exceso de productividad en planta y logística, mata la flexibilidad que demanda el mercado. Otra forma de ver este tipo de tironeo: el beneficio del gran grupo contra el beneficio específico de la tribu (antropológicamente tribal). Más tironeos.- Enfoque externo vs interno; crecimiento vs consolidación; controlar vs liberar, y así sucesivamente. Alrededor de esto, existe el impulso de decir que “hay que hacerlo todo” en la empresa. No puede dejarse de crecer y tampoco de consolidarse, ni dejarse de enfocar a ventas al mismo tiempo que al margen, ni dejar de buscar participación de mercado al mismo tiempo que se quiere ser líder por segmento. Pero para hacerlo todo con la misma intensidad implica tener recursos ilimitados, y esto es imposible. De ahí el reto. Para cerrar unas idea nietzschiana: La persona (también aplicable a empresas) tiene el reto de desarrollar la inextinguible fuerza de la generación y creatividad dentro de sí misma, al mismo tiempo que depende de la necesidad de obtener algo poderoso fuera de sí misma. Vivimos atorados entre tener una vida sin precedente (la de generación) o una vida con precedente (la de la escasez); entre ser la excepción, o ser la regla; entre ser original, o ser copia. Ahí entre los tumbos y los tironeos, radica el crecimiento y la fertilidad creativa. Artículo leído: 1284 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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