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Cuando se habla de estrategia, lo que se requiere es de un ángulo, de una propuesta clara, afilada, acotada, de una renuncia implícita; son los “no” los que pesan y definen la estrategia.
La renuncia involucra aspectos en los que se es débil y, en sentido contrario, la elección a seguir involucra a la esencia propia, a la fortaleza y al ángulo diferenciador.
México compite con el mundo por 1.-talento 2.- recursos 3.- clientes 4.- propiedad intelectual, y por eso conviene preguntar:
¿Cuál es la estrategia de México? ¿La marca México qué significa? ¿Cuál es nuestra propuesta de valor?
La plata y el oro, que adornan catedrales y palacios europeos por el gran saqueo a principios del siglo XVI, ya no son palanca de desarrollo; el petróleo lo es cada vez menos. La agricultura mexicana, en general, está en parálisis y no puede competir con los subsidios que el primer mundo brinda a sus propios agricultores. La industria mexicana se hizo predominantemente subcontratista y maquiladora, no ha desarrollado propiedad intelectual, ni canales de distribución, ni marcas. Respecto a la informática, los que pueden emigran, y los intentos espontáneos de algunas regiones por convertirse en recintos del conocimiento, de investigación e innovación, son aislados y carentes de contundencia.
¿Y entonces? Mi propuesta la escribí en lo que llamé la Serie México, donde especulaba sobre enfocar y desarrollar a nuestro país en: 1.- turismo a plenitud 2.- el concepto de Winter Mexicans 3.- lo que llamé la Industria de la Humanidad; y está disponible para quien le interese.
Independientemente de la estrategia también tiene que estarse abierto a recoger oportunidades que vayan apareciendo en el camino y por eso ahora me refiero a lo que la prensa norteamericana llamó los Tres Amigos y que considero son una oportunidad que nos está gritando.
En el 2007, los cineastas Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu y Guillermo del Toro, que acapararon 16 nominaciones al Oscar, son ahora íconos mexicanos, héroes creativos contemporáneos, y son justamente lo que necesita un movimiento para arrancar.
La inercia está en marcha, lo más difícil se logró en el mismo período. Tenemos entonces la fuerza de capitalizarlo, aunque no sea la estrategia central de México, pero hay que recordar que se trata del video. El video constituye una fuerza cultural y una fábrica masiva de ideas, emociones, metáforas, imaginación; todo los ingredientes embrionarios para cambiar una trayectoria tercermundista.
La tradición verbal y la letra escrita, para bien o para mal, han quedado rebasadas por el video. En la actualidad, el que controla el video y las imágenes domina el discurso. Y el discurso se puede orientar a donde sea, incluso a cambiar a un país si se hace con inteligencia. Son las historias las que forman los discursos y las ideas, y son las ideas las que forman las acciones.
Pongo el ejemplo del Señor de los Anillos (The Lord of the Rings) de Peter Jackson. Esta trilogía está entre las que más dinero ha ganado en la historia del cine y los logros también fueron para Nueva Zelanda: posicionó al país a través de escenas mágicas de paisajes, impactó favorablemente al turismo, subió el orgullo nacional, se desarrolló un mini-Silicon Valley enfocado al cine y se consolidó una nueva industria.
¿Cómo le hicieron?
Ruth Harley CEO de New Zealand Film Comission, nos da la respuesta: 1. Pensamiento global.- Hacer a Nueva Zelanda potencia del cine implica una red global. 2. Paciencia.- El éxito llega tras varios fracasos. 3. Dinero.- 50% del Gobierno, 40% la Lotería Estatal, y el resto utilidades de los filmes. 4. Libertad Creativa.- el que hace el filme decide. 5. Identidad Nacional.- La mayoría de los filmes se basan en literatura de Nueva Zelanda. 6. Espíritu emprendedor.- la comisión no subsidia, se hace inversionista. 7. Apoyo desde arriba.-la Primer Ministro Clark era también la Ministro de Artes, Cultura y Tradición (Heritage).
La discusión de cuál es la estrategia que a México le conviene seguir como entidad competitiva se ha postergado eternamente. Hay que apuntar e ir hacia allá, a donde sea que sea allá; que se articule, que se maneje, que alinee recursos, que participe IP, Gobierno, tú, yo, como inversionistas, como socios de la empresa México. Con sus modalidades, ya lo está haciendo India, Irlanda, China, Chile, Dinamarca, Costa Rica, entre otros.
Y si sientes una veta de cinismo aparecer, si ya resolviste que México no tiene remedio, que hacer estrategia no tiene sentido, que somos rehenes de un sistema político que nosotros mismos hemos formado, que nunca sabremos trabajar en equipo; entonces está difícil cambiar porque el subdesarrollo, antes que nada, es una condición mental.
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