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Lo duro quebrado
Estrategia y Management
Escrito por Horacio Marchand   
Jueves 22 de Febrero de 2007 10:22
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La obsesión por los datos duros tiene atrapado al mundo occidental. Se acabó el respeto a lo invisible, a lo sutil y a los datos “suaves”; dependemos cada vez más de esquemas matemáticos, financieros y científicos.

Y no es que estas disciplinas tengan algo de malo, sino que sean consideradas como las métricas únicas o predominantes para evaluar y decidir cursos de acción.

Aquí 3 ejemplos:

1.- La Guerra en Iraq. En número de misiles, aviones, artillería, equipo, horas de entrenamiento, estructura; no hay duda de que es Estados Unidos el que debería de ganar y rápido.

Enfocado a los datos duros la guerra en Iraq ya no debería de existir; es obvia la superioridad de los norteamericanos. Pero es en las métricas “suaves” donde la guerra se está definiendo; no sólo con números se gana, es también una guerra asimétrica, con variables cualitativas, abstractas, ideológicas.

Y en este caso, como muchos, lo abstracto está derrotando a lo concreto; lo sutil acaba por imponerse a lo manifiesto. Algunas preguntas relacionadas a esta dimensión: ¿Cómo está la moral que tienen los soldados? ¿Están comprometidos con la guerra? ¿Cómo, y por qué, combatir con gente que está dispuesta a sacrificarse con gusto?

¿Cómo piensan, los unos y los otros, qué quieren en el fondo, realmente, quién habla su idioma?

2.-Las Juntas de Negocio. La contabilidad, como disciplina de “cargo y abono” tiene más de 500 años y seguimos midiendo a las empresas básicamente igual. El foco central es el balance general y el estado de resultados que son típicamente confrontados contra el presupuesto del año. El formato es de cambio marginal e incrementalista: si se va arriba de presupuesto, felicidades; si se va debajo, coscorrón y a presionar; si se va con el presupuesto, ok.

Lo que se discute en las juntas es el pasado y se basa en el registro de transacciones y eventos, pero el mundo actual es de cambio vertiginoso. De un día para otro una empresa puede quedar obsoleta, desincronizada de su entorno y de su mercado meta, y no entender por qué ocurren las cosas.

Una de las ventajas de incorporar métricas suaves es que tienen cierto poder de predicción. Existe una corriente de pensadores de negocios que aseguran que la métrica de satisfacción del cliente, y la propensión a que determinado cliente nos recomiende con alguien más, es una forma eficaz para extrapolar lo que ocurrirá con la empresa en los siguientes años.

Es que el ingreso finalmente depende de los flujos de la cartera de clientes multiplicado por su valor vitalicio. Es decir, la cartera tiene un valor presente neto que se puede calcular con: número de clientes que se adquieren o desertan, compra promedio, ciclo promedio de vida.

Y para hacer justicia, también existen disciplinas que deberían de medirse diferente y más hacia los datos duros, como el marketing. Construir imagen, hacer marca, posicionar un producto no bastan. Gracias a los sistemas de información ya es posible medir la mayoría de las iniciativas de marketing.

3.- Las matemáticas en las escuelas.- Los estudiantes parece que están divididos entre los que “la hacen” y los que no la “hacen” para los números.

Resulta interesante y contradictorio que las tendencias naturales de los niños, como la música, el baile, el arte, estén subordinadas y se les haga el feo. La historia, la filosofía, y en general las humanidades, son asociadas a los “pobres diablos” que no les interesa el dinero. Los que se mantienen en la línea de las disciplinas duras ascienden en el formato capitalista del establishment y se llenan de logro.

Pero el logro tiene un precio enorme. A nivel personal los niños expertos en ciencias y en disciplinas duras, convertidos en adultos, pueden batallar para relacionarse con los demás, para hacer equipo o comunicarse y, lo peor, se desconocen a ellos mismos. A nivel macro contaminamos el aire y el agua, fomentamos la violencia en todas sus modalidades, la pobreza sigue sin resolverse, el calentamiento mundial es un hecho. Obviamente el modelo no está funcionando.

No pretendo, ni puedo, dar la solución, pero si quiero señalar que se requiere que otro tipo de energías se incorporen a las decisiones de políticos y empresarios para que no sólo estén en manos de administradores y economistas. Tienen que incorporarse más mujeres y hasta filósofos, poetas, músicos, artistas.

La naturaleza compleja y multidimensional de personas, organizaciones y naciones no puede manejarse con simpleza y unidimensionalidad.

Lo duro acaba por hacerse más duro, pierde flexibilidad, se sobre-institucionaliza, se estandariza, la burocracia se hace poderosa y mata cualquier iniciativa que amenace al status quo, en particular su propia subsistencia.

De tan duro se rompe con el menor impacto. Crash.
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