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| Bichos, la Estrategia |
| Estrategia y Management | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 08 de Enero de 1999 10:06 | |||
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La nueva película de Disney puede ser uno de las mejores cuentos de transformación estratégica. Una buena historia sirve para transmitir una visión, alinear a un equipo, dar ejemplos prácticos y cambiar actitudes.
El protagonista se llama Flinck, una hormiga diferente que se la pasa haciendo cosas nuevas. El cuento se centra sobre un grupo de malvados saltamontes que explotan a las hormiguitas y las obligan como esclavos a que les junten comida.
Las hormigas ya no saben qué hacer. Los saltamontes (la competencia) cada día les quita más. La manera tradicional de lidiar con el problema, hacer lo mismo pero con mayor intensidad, no les funciona; dicho de otra manera: sus esfuerzos para ser más productivos eran insuficientes. Flinck se apunta para solucionar el problema: pide permiso para salir del hormiguero en busca de bichos más grandes que los saltamontes para que los defiendan. La solución no está adentro, y tampoco está en hacer mejor lo que se ha hecho toda la vida. La princesa, máxima autoridad, le autoriza a Flinck que salga, que como quiera siempre los anda "distrayendo" con cosas nuevas (la operación y lo urgente suele tener prioridad sobre lo importante). Flinck no sabe qué se va a encontrar o cómo le va a hacer, pero se va. Nada peor que seguir sometidos a la competencia. En su búsqueda se topa con un grupo de cirqueros despedidos, también bichos, que reúnen una serie de habilidades interesantes: la campamocha, que puede ser bastón o espada; una catarina, que tiene facilidades para la oratoria; un bicho raro que vuela y que tiene alta capacidad de carga; y una coqueta viuda negra, entre otros. Flinck les pide ayuda, y los ex cirqueros con tal de seguir recibiendo aplausos y ser el centro de atención, acuden al pedido de auxilio (aunque en ese momento no entienden que hay que pelear contra saltamontes). Júbilo. Por fin llega la solución a la colonia. Pero tan pronto se les detalla a los cirqueros su papel de mercenarios la cosa cambia. Los cirqueros no son buenos para pelear. Pánico. ¿Qué hacer? ¿Cuál es la debilidad de los saltamontes y la fortaleza de las hormigas? ¿Cómo salir de la bronca? A Flinck se le ocurre una idea: como a los pájaros les gustan los saltamontes de lonche, propone fabricar un pájaro de mentiritas y dejarlo colgar de un árbol simulando un vuelo, para que los saltamontes al verlo, salgan huyendo atemorizados. La princesa compra el plan de Flinck. Ya no le queda otra, las demandas de los saltamontes amenazan la existencia misma de la colonia de hormigas (como en las empresas, hasta que algo no es crisis no se hace nada). Las hormigas, en un esfuerzo sin precedente, se desvían de la operación y se ponen a construir el pájaro espantasaltamontes. Pero esto no ocurre sin la venta interna a la organización hecha personalmente por la princesa hormiga: toma un altavoz, explica la necesidad de cambio, pide la cooperación de todos, y detalla la estrategia. Todo mundo sabe qué hacer y cuál es el plazo para hacerlo. La princesa, en un acto de liderazgo puro, se va al frente de las tropas y se pone a trabajar físicamente, codo a codo, con ellos. Música de fondo, entusiasmo, dirección, metas, autoestima. Y como en todas las transformaciones e intentos de cambio, hay problemas y ajustes. La vieja guardia pone resistencia y se exageran los costos naturales de la revolución estratégica. Son los jóvenes los que siguen a Flinck. Los viejos tienen demasiada inversión en el pasado. El status quo acaba convirtiéndose en inercia. Llega el día. Los saltamontes aterrizan en la colonia y se disponen a cobrar una doble ración de alimentos. El pájaro artificial espantasaltamontes se libera y por breve periodo de tiempo los saltamontes se asustan, pero las cosas no salen exactamente como se habían planeado (rara vez ocurre así). Los saltamontes se burlan del intento por asustarlos y deciden acabar con las hormigas. Se acabó la misericordia. Empiezan a golpear hormiguitas y amenazan con deshacerse de la princesa. Acto seguido Flinck, se le pone al brinco a Hopper, líder saltamontero. Y a pesar de la golpiza que le ponen no se da por vencido. Y algo pasa. El resto de las hormiguitas se empiezan a poner bravas. Se enojan. Sacan la casta y deciden rebelarse al igual que Flinck. Y atacan. Ocurre lo único que realmente temían los saltamontes: que todas atacaran al mismo tiempo. No pueden con tantas a la vez. La gran cantidad de hormigas arrollan con el tamaño y la fuerza de los saltamontes. Finalmente, por méritos propios las hormigas terminan derrotando a los saltamontes para siempre. Un grupo inquieto, una competencia que cada vez gana más terreno, la búsqueda de una respuesta fuera de la organización y completamente diferente, una estrategia que en la práctica los lleva a descubrir otra -estrategia emergente o por adaptación-, un liderazgo vendiendo el cambio organizacional, los costos de la revolución estratégica y finalmente, el descubrimiento auténtico de las habilidades competitivas. Bichos, la historia de un cambio estratégico. Y también es para niños. Artículo leído: 2064 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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