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Trampa de Liquidez
Estrategia y Management
Escrito por Horacio Marchand   
Viernes 18 de Septiembre de 1998 17:20
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Entre liquidez y rentabilidad, la elección debe ser liquidez, por mucho. El problema de financiamiento siempre ha existido en nuestro país pero, particularmente ahora, la liquidez se hace crítica para cualquier compañía.

 

El flujo de efectivo en un negocio es engañoso. Hay utilidades pero no hay dinero. Si el negocio va bien, hay que meterle dinero para el crecimiento. Si el negocio va mal, hay que meterle dinero para salir. Para algunos empresarios el dinero lo dejaron de ver el día que decidieron invertir en un negocio.

Hay productos, giro o tecnologías que están expuestas a la trampa de flujo. El comentario de un empresario de Chihuahua lo ilustra con nitidez: "llevo varios años en este negocio, y ahora que siento que ya me merezco sacar billetes, me encuentro con que le tengo que meter más para seguir competitivo. Parece el cuento de nunca acabar".

Con las tasas de interés actuales es prácticamente imposible salir adelante. ¿Qué negocio las puede pagar? A menos que se tenga acceso a financiamiento externo, y/o que un buen porcentaje de las ventas sean de exportación, la empresa tiene que buscar otras fuentes de financiamiento.

El empresario es un verdadero héroe nacional. El que la hace en México, la puede hacer en cualquier lado: incertidumbre, escaso financiamiento, volatilidad endémica, crisis sexenales, poder adquisitivo decreciente.

Un catedrático norteamericano de una de las más antiguas escuelas del negocio del continente, Amos Tuck-Dartmouth, aseguraba que la chispa del mexicano y la privilegiada posición geográfica era para que fuéramos una potencia mundial. Pero claramente identificaba el problema: este país carece de estructura para financiar crecimiento.

El talento, las buenas ideas y echarle todo el corazón de poco sirven si no se pueden financiar.

Las empresas más grandes de México, aparte de cotizar en Bolsa, se financian en alguna medida en el extranjero (ambos privilegios de una reducida élite), reforzando el ciclo de que las empresas grandes se comen a las pequeñas. Pero el problema no sólo queda ahí: las cadenas o empresas extranjeras se comen a las mexicanas y no necesariamente por cuerdas, sino porque tienen acceso a financiamientos.

Aparte de la cuestión estructural, hay varias explicaciones de la falta de efectivo o flujo en las empresas. Veamos cuatro de ellas.

Cuando se está dentro de las etapas de crecimiento.- Parece haber un ciclo eterno: las compañías cuando son nuevas tienen pérdidas; cuando crecen y van bien, tienen utilidades pero no flujo; cuando son maduras, si sobreviven y tienen dominancia en el mercado, ya pertenecen a una industria "vieja" y son generadoras de efectivo.

La mayoría de las empresas mexicanas parecen estar atrapadas en la etapa de falta de flujo, y una crisis como la actual complica las cosas.

Cuando el ritmo o la tasa de crecimiento le gana a la capacidad de deuda y pago de las empresas. Este es la estrellita que brilla pero que es un monstruo devorador de flujo. El crecimiento se precipita típicamente con el interés de desplazar a la competencia, pero cuidado, nada más peligroso que un competidor que tenga más dinero que nosotros.

Cuando estamos frente a una sobreinversión de infraestructura. Este es el caso típico del corporativo que arranca operaciones a todo nivel con el afán de que jale y provoque volumen de negocio. El dicho norteamericano de if you build it they will come (si lo construyes vendrán) parece aplicarse bien.

Sobre todo en épocas de crisis, es preferible decir if they come you will build it (si vienen lo construyes). Que el volumen de negocio exija la infraestructura y, entonces, cuando se justifique se construya. Quedarse sin dinero es peor a que la competencia nos desplace.

Cuando hay un black hole en la operación de la empresa. Un black hole es un fenómeno astronómico donde la gravedad de una estrella es tan grande que colapsa al mismo planeta y chupa, como aspiradora, todo lo que encuentre a su alrededor. Pues así hay áreas en la empresa.

Puede ser una mala ejecución, robos, o un mal costeo (de los que entre-más-vendas-más-pierdes), o puede estarse frente a un largo ciclo de compra-producción-venta.

Los supermercados en México, por ejemplo, han tenido por años la balanza a su favor. Pagan a los 90 ó 120 días y venden de contado.

El análisis y el diagnóstico de la problemática de liquidez es parte del trabajo, la otra parte es hacer algo ya.

1.- Identifica los productos o categorías que chupan efectivo. El matemático italiano Pareto tiene razón una vez más: hay un 20 por ciento de los productos que generan el 80 por ciento de la liquidez. El resto son black holes. Elimínalos o desinvierte temporalmente en ellos.

2.- Redefine, en función de tu poder de negociación, el ciclo compra-producción-venta. O, si se puede, haz que el proveedor sea parte del riesgo y de la utilidad. Este es el futuro de las cadenas de valor.

3.- Si puedes, págale al Banco ya. Y olvídate temporalmente del crecimiento. Consolida, y asegura el flujo de efectivo. No habrá nada más importante en los siguientes dos años.

4.- Si eres microempresario, aprende a sacarle siempre al negocio. Eso de jugar al héroe y reinvertirle todo al negocio es riesgoso debido a la gran volatilidad. Es mejor ir formando un fondo personal.

En fin, primero dinero. Hoy y siempre. El que está líquido en una crisis, es el rey.

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