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Oportunidad de mercado
Vida y Marca Personal
Escrito por Horacio Marchand   
Viernes 11 de Abril de 2003 17:08
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“Claro que me quiero curar, doctor”. Ésta era la tercera vez en 4 meses que iba a consultarlo por un malestar de gripa o algo parecido que yo no podía descifrar: nariz congestionada, boca seca, garganta con un dolor vago, cansancio, ojos irritados. “¿Será alergia, contaminación ambiental, un virus asiático?”. Y me contestó directo a los ojos, sin titubeos: “si te quieres curar vete de vacaciones”.

Desconcertado salí del consultorio. Me subí al auto, y pensé en lo de las vacaciones. Lo medité entre el tráfico de la hora pico: oí las mentadas de madre, las bocinas feroces de los autos; vi la expandida nube roja que se asentaba sobre la ciudad. La gente agresiva, tensa, con prisa.

Las vacaciones han sido un tema tabú en mi vida. Cuando he tenido tiempo, no he tenido dinero; cuando he tenido dinero, no he tenido tiempo; y cuando he tenido los dos, no he tenido ganas. De manera recurrente me he puesto trampas para no "poder" salir de vacaciones.

¿Vacaciones ahora? Con la situación económica como está, sería irresponsable irme en estas épocas, ¿qué no?

No. Sí. No. Sí. No. Sí.

Y me puse a observar el diálogo entre el angelito y el diablito, ahí en mis hombros estaban discutiendo cada quién su punto. Y ganó el de la derecha: me fui a un pueblito 4 días.

Empaqué libros, revistas, laptop. La señal del celular no llegaba. Leí, escribí, pensé, caminé, comí, dormí. Fueron breves pero relajantes.

Regresé a la ciudad y a los 2 meses estaba sentado en el consultorio del doctor.

¿Y ahora qué me va a decir, que me vuelva a ir de vacaciones?

Hay una industria que tiene que ver mucho con esto.

En mi costumbre por observar la evolución de nuevas industrias me llama la atención la tasa a la que crece la de -todavía no tenemos un término propio en castellano- optimal functioning, efficient carrer planning, alternative life styles, full engagement. En nuestro idioma se le podría llamar la Industria de la Eficacia personal y/o de la Productividad Humana.

Y esta industria florece porque el mercado lo pide a gritos, porque la tónica urbana/capitalista dicta que hay que estar listo y ser productivo 24 horas, 7 días de la semana, los 365 días al año. Y lo que ocurre es un desbalance masivo, y como socialmente se premia al workaholic, se presentan verdaderas crisis de ausentismo laboral, baja productividad, pérdidas millonarias en accidentes, gastos en programas de recuperación de adicciones.

Eventualmente, la práctica de tomar medicamentos que curan síntomas, será reemplazada por nuevos estilos de vida que previenen enfermedades y que lidian con aspectos más fundamentales como hábitos y actitudes.

Por eso, hasta un escritor norteamericano se ha metido de lleno a este negocio: Tony Schwartz, coautor del libro The Art of the Deal, junto con Donald Trump, se asoció con Jim Loehr -un performance psychologist- y pusieron una clínica que utiliza una tecnología que, según lo afirman, inventaron para ayudar a profesionistas desbalanceados y que llamaron: Corporate Athlete Training System.

Como buenos promotores, sacaron libro y web site (www.corporateathlete.com). Sus conceptos son interesantes, pero no son nuevos.

Por lo menos hace unas tres décadas Hans Seyle, un investigador de Harvard, acuñó el término de Stress y de Eustress. El stress, dijo, no es el enemigo a vencer. Hay stress "bueno" que llamó Eustress, y stress "malo" que llamó Stress.

El Eustress- el bueno- es el que involucra al individuo a realizar su máximo potencial al lidiar con retos que se le imponen -o se autoimpone. Y en esto hay 4 dimensiones: física, mental, emocional y espiritual. El Eustress expande la personalidad, lo expone a nuevas experiencias, y crece. Igual que un músculo del cuerpo que se ejercita, se tonifica y se fortalece.

Las premisas de lo anterior son: la vida es una oscilación permanente; la naturaleza humana tiene como primera necesidad la de gastar y recuperar energía; que no hay nada que exhiba un progreso totalmente lineal, porque tarde o temprano acabará por agotarse o morir.

El Stress -el malo- es el que rebasa al individuo y lejos de convertirse en una promesa de logro y superación, se convierte en una amenaza para su integridad. El stress no baja el acelerador, siempre lo trae metido y por eso acaba por desgastar.

Y lo que promueve la Industria de la Productividad es ayudar al sujeto a modificar hábitos, rituales, pasatiempos, para balancear a las 4 dimensiones y envolverlas en el concepto de eustress: de reto y creatividad.

En estos tiempos el ejecutivo promedio está sobregastado en las dimensiones mentales y emocionales, y subgastado en las físicas y espirituales. Es decir, trae stress en lo mental y en lo emocional, y le falta eustress -le exige muy poco- a lo físico y a lo espiritual.

Es paradójico que en la época de mayor avance tecnológico y científico de la humanidad, la pobreza física, financiera, de tiempo, espiritual, y emocional están en niveles cada vez más alarmantes.

El mundo occidental apenas empieza a conocer las bondades de la Industria de la Productividad y es un negocio de miles de millones de dólares. Si hay clínicas/retiros/spas/centros que se dedican a esto, ¿por qué no un país completo que capitalice sus recursos naturales y vocacionales para convertirse en líder de esta industria?

¿Cómo puede México capitalizar esta megatendencia, ayudar a la gente y al mismo tiempo desarrollarse como país obteniendo una ganancia financiera?

Una idea está en una serie de artículos que llamé la Serie México, que propone una dirección estratégica para nuestro país y que está a tu disposición, si quieres una copia escribe. La propuesta no es mágica y algunos no la consideran buena, pero ahí está.

Los tiempos cambian, las oportunidades y los huecos aparecen, y alguien acaba por llenarlos.

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