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| Motivos |
| Psicología del Consumidor | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 18 de Febrero de 2000 08:49 | |||
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Comparado con los venados en el bosque, el perro que duerme la siesta bajo el carro, o el gato que se estira para relajar sus músculos, el humano es un ser sumamente complejo.
Son muchas las teorías que tratan de descifrar el comportamiento humano. Veamos algunas: La teoría del superego, el id, y el yo. Según Freud, el superego es la consciencia que nos mantiene en línea definiendo lo que es "moral" y lo que no lo es. El id es nuestra parte impulsiva, erótica y agresiva. Al yo le corresponde el balancear estas dos fuerzas. Si gana el superego, la gente estará limitada, cohibida y desenergizada; si gana el id, la gente seguramente terminará en la cárcel. En todas las culturas existen mitos y leyendas que representan la parte esencial del humano. Por más lejos físicamente que se hayan encontrado las civilizaciones por espacio o tiempo, existen historias del diluvio, de la Creación, del diablo. A este concepto se le llama inconsciente colectivo, y fue desarrollado por Jung, discípulo emancipado de Freud. La teoría del estímulo. El ser humano parece que pasa de un anhelo a otro y una de las necesidades más humanas es la de la estimulación, que es el conjunto de retos, problemas, oportunidades, actividades, situaciones, emociones, etcétera, con las que nos encontramos todos los días. Csikszentmihalyi, autor, psicólogo y catedrático, asegura que la "eterna disatisfacción" de las personas, se debe a un mandato predominantemente biológico que tiene su origen en la guerra de las especies. Los instintos de sobrevivencia y de lucha del homo sapiens, siguen con nosotros como si tuviéramos un cuerpo equipado para otro mundo no civilizado; que nos obliga a estar siempre a la expectativa del próximo ataque de animales salvajes, del mal clima, de conflictos con tribus enemigas, etcétera. Csikszentmihalyi se ha centrado en definir al humano bajo la perspectiva de cuánta estimulación recibe y cuánta estimulación debería de recibir. Si la persona está subestimulada porque no tiene retos, metas, o incluso problemas, esta persona está desnutrida emocionalmente y de manera inconsciente buscará problemas, pleitos, drogas, con tal de obtener una emoción. Si la persona está sobreestimulada con problemas, trabajo, tensiones; está saturada emocionalmente y también presentará conductas autodestructivas con la ilusión falsa de la evasión. Flow, es cuando existe el balance entre las actividades, responsabilidades y retos de la persona, y su dosis requerida de estimulación. Jordan, Agassi, Slim, Lucero, Ricky Martin, por ejemplo, a simple vista muestran un match entre sus habilidades y lo que hacen. Humanos al fin, sólo ellos saben si traen por ahí algunos demonios internos o fantasmas, pero en general, su personalidad y su éxito confirman una buena relación con su entorno. La teoría del hueco personal. A menos que se refugie o se apegue a algún tipo de religión, la gente rara vez se contesta preguntas profundas como ¿quién soy realmente? ¿qué estoy haciendo aquí? ¿qué va a pasar cuando yo muera?; todas estas preguntas finalmente nos llevan a la pregunta de ¿qué debo ser? El mecanismo de compra, de conducta o de cómo nos manifestamos, representa esa búsqueda de lo que consumimos y de ahí florecen formas clásicas y en cierto grado homogéneas de la persona. Somos miméticos; los humanos copiamos e imitamos lo que nos llama la atención. De ahí la importancia de los medios de comunicación que nos presentan patrones de conducta y personalidades a las que cómodamente podemos asimilar. Como ejemplos: la raza de chaqueta negra de piel, motocicletas y de aventura que bajo otra perspectiva pueden verse como "inmaduros"; los fresas que buscan a Tommy Hilfinger, fuman puros cubanos y viajan a lugares exóticos, pero que estando solos, se buscan a ellos mismos sin encontrarse; la mujer perfecta, que cuida a sus hijos y atiende al marido, se olvida de ella misma, y cuando despierta, ya pasaron años valiosos de su vida; la persona que se considera profunda, que sistemáticamente busca y se busca, sólo para encontrar que su verdadero yo nunca podrá ser apreciado por el subjetivo yo. El tener un hueco, un persistente anhelo y una insatisfacción permanente, es totalmente subjetivo. Cada persona lo percibe y maneja a su manera. La teoría del análisis transaccional. Elaborada por Eric Berne mientras practicaba psicoterapia con sus pacientes, esta teoría afirma que dentro de cada individuo existen realmente tres "personas": el padre, el adulto y el niño. Una misma persona, en cuestión de minutos, puede: analizar información y emitir una recomendación (adulto), criticar con energía un comportamiento (padre), y ser tan espontáneo y libre como un niño de cinco años (niño). La frase del padre es: "tengo..." La frase del adulto es: "conviene..." La frase del niño es: "quiero..." El principio de una buena estrategia se centra en los motivos del consumidor. Artículo leído: 1028 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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