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Ídolos modernos
Marcas y Posicionamiento
Escrito por Horacio Marchand   
Jueves 16 de Junio de 2005 13:59
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“Creo que nos han robado de nuestra verdadera biografía, de nuestra esencia y fortaleza única, y acabamos yendo a terapia para ver si la recuperamos”.
James Hillman


Y llegó David Beckham a Estados Unidos. Sus aficionados lo siguieron todo el tiempo, a todos lados. Las mujeres gritaban de emoción, los hombres luchaban por contenerla. La máxima estrella del fútbol soccer había llegado para quedarse, aunque no inmediatamente. Todavía le quedan dos años en el Real Madrid pero esta estrella, que gana 31 millones de dólares al año, ya coquetea con dos equipos de Norteamérica. El fenómeno Beckham, otro de los héroes contemporáneos.

Si hace miles de años el mundo civilizado vibraba y se modelaba con las historias de Aquiles, Helena, Hércules y Afrodita; hoy en día, en ausencia de imaginación y fantasía personal, alejados de mitos en aras de la supremacía de la ciencia, no tenemos más remedio que abrazar a Beckham, a los Beatles, Britney Spears, Brad Pitt, Angelina Jolie, Shakira, Batman, Supermán y la amazónica Mujer Maravilla.

Claramente tenemos una propensión a idolizar y a incorporar a estos seres -que consideramos maravillosos- a nuestra vida; desde colgar un poster del ídolo en la habitación, hasta solidariamente poseer su colección completa y así afianzar nuestra proyección.

Y leemos biografías de los famosos, vemos sus películas, usamos su moda, conocemos sus chismes, pero no para bajarlos de nivel, sino para elevar el nuestro. La gente extraordinaria nos hace ver nuestra parte extraordinaria y nos sirven de guías, inspiran, mueven, retan y estimulan.

En este proceso también está el morbo de ver a un ídolo caerse y ya en el suelo patearlo, pero este es otro tema con otras motivaciones y propensiones; por ahora me centraré en la parte inspiracional.

Los ídolos nos proveen una dimensión imaginaria que está reprimida por la era que vivimos. Algo para llamar la atención: en los miles de años de historia del mundo y cultura, las historias fantásticas repletas de mitos y utilizados como vehículos de motivación y de catarsis social, siempre han estado con nosotros. Sólo en los últimos 250 años han desaparecido de los textos y rara vez se retoman. Pero ignorarlos es perder algo de nuestra propia esencia y descontar la utilidad que proveyeron por siglos.

Según James Hillman, uno de los más innovadores e irreverentes pensadores en la ciencia de la salud, asegura que la gente se aburre y se apaga porque ya dejó de imaginarse cosas y se quedó sin romance, sin un toque de ficción en su vida personal que la estimule y la provoque.

¿Dónde quedaron la belleza, el misterio, los mitos? pregunta Hillman.

Harold Bloom, prolífico literato, parece estar de acuerdo con la idea y concluye por su parte que las tres grandes búsquedas de la humanidad se pueden resumir en: la del conocimiento, la sabiduría y la belleza. La diferencia entre conocimiento y sabiduría: el primero se centra en información, la segunda en actitudes y acciones de vida.

Respecto a la belleza, no faltará quien piense que la belleza no es tan relevante, que suena a la vida imperial de la antigua Roma decadente, o que son valores superfluos que deben ser subordinados a otros más profundos; pero no hay que olvidar que la belleza es sintónica con la naturaleza.

La belleza es un formato implícito en la configuración básica y primaria; desde las proporciones hasta los colores, tienen una conformación definida que algunos llaman reglas. Por ejemplo, si alguien que pinta tiene duda de qué colores combinar o contrastar, que mire al campo, al cielo y a los animales, y ahí encontrará fórmulas de los colores derivados y complementarios. Si alguien realiza cualquier composición artística se puede fijar en la proporción divina.

Desde el siglo XVI, Luca Pacioli estableció cinco atributos de belleza y armonía: unidad y unicidad, trinidad, proporción humana, inmutabilidad. El quinto: proporción divina, que representa al cielo.

Da Vinci, Miguel Angel y Rafael, la incluyeron en sus cuadros y obras. También está presente en edificios -principalmente iglesias medievales- y Goethe definió a la arquitectura como “música congelada”.

A la búsqueda bloomiania del conocimiento, la sabiduría y la belleza, se le puede agregar una cuarta: la búsqueda y recuperación de la historia personal.

William Calvin, congnitivista, afirma que los humanos adquirimos la habilidad de formular planes a través de los cuentos e historias que escuchamos desde niños, ya que nos imaginamos cursos de acción y sus efectos, y en función de eso decidimos si tomamos o no determinado curso de acción.

Al respecto agrega el Hillman “Cuando las tradiciones románticas de grandeza, con su personajes exuberantes, amantes y poetas, se estandarizan, se desconstruyen por el cinismo académico, o se etiquetan como megalomaníacos por diagnósticos psicoanalíticos, entonces ocupan su lugar las figuras pop”.

Y Beckham califica más que figura pop; se convirtió en fenómeno. Para sumarle, recién anunció la creación de la Escuela de Soccer Beckhman enfocado a niños y niñas y que promete ser la más grande del mundo. Esta escuela arrancará pronto en una de las ciudades más diversas y grandes, Los Angeles, y con esto sin duda llevará el fenómeno Beckham a otras dimensiones; además de que será una excelente inversión para su retiro como jugador activo.

Como jugador, Beckham no es el mejor, ni el más efectivo; sobre todo si se le compara con algunos de sus compañeros del Real Madrid como Figo, Ronaldo, Raul y Zidane; pero nadie se conecta como él con el mercado.

Beckham parece reunirlo todo: una historia humilde, una mezcla rara de excentricidad y sencillez, liderazgo, la esposa-trofeo, su carisma. Ya es una marca global, y las marcas globales son aquellas que logran identificar su propia esencia y se proyectan al mundo.

Artículo leído: 1642 veces.
Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (1)add comment

MercaBOOM said:

ups
sin comment,tengo un poster de shakira en mi cuarto smilies/smiley.gif
 
agosto 08, 2009
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