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| Mitología en el siglo 21 |
| Marcas y Posicionamiento | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Jueves 02 de Junio de 2005 15:39 | |||
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Las historias le hablan a nuestro interior; a esa parte que quiere entender al mundo, que busca orden y sobre todo propósito. La ciencia y los hechos –banderas de modernidad- lucen insuficientes para satisfacer algo tan complejo y humano, y por eso persisten los mitos. Una de las razones del éxito mundial de Star Wars es que se monta sobre arquetipos que, conforme a la definición jungiana, traemos incorporados en nuestro psiquis a través del inconsciente colectivo. Luke Skywalker representa el camino arquetípico del héroe: de ser un aislado y aburrido joven, pasa a convertirse en el héroe de las galaxias que destrona al imperio del mal. Entre sus retos: el encuentro con su destino, sus poderes basados en la intuición y la lucha contra el malvado de su padre, Darth Vader. Varias son las historias y teorías con las que conecta la película, y la leyenda del Rey Arturo se relaciona particularmente porque las semejanzas son fascinantes: · Tanto Arturo como Luke eran jóvenes comunes y corrientes –incluso algo descorazonados- esperando que su destino emergiera. · A ambos se les pide que escuchen a su voz interior, a su intuición, al fuego que acabará por transformarlos para asumirse en el lugar que les corresponde. · De la mesa redonda arturiana, se tiene a los Yedis reunidos en un democrático círculo de maestros. · El distingo de la época arturiana era los knights (caballeros) y de la misma manera les llaman a los Yedis. · Maravillosas son las capas que cuelgan de los hombros de héroes y villanos; y simbólicamente épico cuando se las remueven para el combate. · En lugar de espadas de metal, en Star Wars son de energía láser. Los movimientos de espada son los mismos, las batallas cuerpo a cuerpo idénticas. · Merlín es el maestro/mentor de Arturo; Obi-Wan Kenobi y Yoda los de Luke. · El triángulo de amor está entre Arturo, Guinevere, y Lancelot, mientras que en Star Wars entre Anakin, Padmé y Obi-wan (éste último más paternal que romántico). · El grial representa la transmutación y la vida eterna al igual que la Fuerza rebasa la dimensión de los muertos. (Qui-Gon Jinn tras su muerte sigue conectado a Obi-wan y éste a su vez con Luke). Adicionalmente a la analogía descrita, puede haber una representación que roza fibras freudianas. Anakin se harta de su maestro Obi Wan porque, a su punto de vista, lo considera excesivamente directivo y siente que su maestro no le tiene confianza (aún no estás listo, me desesperas, como siempre haciendo de las tuyas). Por otro lado Luke termina, al igual que Edipo, derrotando a su padre anotándose una victoria contra el imperio y simultáneamente logra emanciparse. Estas historias inevitablemente evocan a la de Cronos, que por temor a ser desplazado por sus hijos los devoraba sistemáticamente hasta que Zeus, que evita ser engullido a través de engaños, logra derrocarlo y se queda con su trono. El productor y creador de Star Wars, George Lucas –que siempre ha aceptado que su producción es una de mitos y tecnología- lleva a Luke hacia el recorrido arquetípico del héroe. Lucas se autoproclama un fanático de la mitología y gracias a eso entabló una gran amistad con John Campbell y juntos recorrieron la inmensidad y universalidad de los mitos. Campbell, experto en mitología trans-cultural, veía la trayectoria del héroe como un círculo y lo explica: “ Un héroe se aventura hacia delante desde el mundo de lo cotidiano hacia uno de maravilla sobrenatural; ahí se topa con fuerzas fabulosas y logra una victoria decisiva; y el héroe regresa de esta misteriosa hazaña con el poder que se gana para compartirlo con toda la humanidad”. En esta aventura de 1) salir, 2) vencer con dificultad y 3) regresar, aparecen: numerosas pruebas y retos enormes (por ej. las doce labores de Hércules, Ulises regresando a Ithaca, San Jorge mata al dragón) ; enemigos horribles y poderosos (por ej. Medusa, el canto de las sirenas, Scylla) ; así como la ayuda de entidades superiores (por ej. la dama del lago, el hada madrina de Blanca Nieves), elixires (por ej. pociones mágicas y transformadoras), y finalmente el triunfo, la iluminación y el regreso, cerrando el círculo. Y Campbell agrega: “Por doquier, sin importar las esferas de interés (política, religiosa, personal, y yo agregaría: profesional y empresarial), los actos verdaderamente creativos son representados por aquellos que se derivan de alguna forma de muerte al mundo; y de lo que pasa con el héroe en ese intervalo de la aventura”. Siglos diferentes, héroes diferentes, pero Star Wars contiene las mismas cualidades mitológicas que los antiguos cuenta-cuentos narraban alrededor del fuego para prender nuestra imaginación. A través de los milenios, como uniéndonos a todos los humanos en un continuo que rebasa tiempo y espacio, estas historias nos conectan y nos afilian al pasado y al futuro, así como con las personas más heterogéneas y culturalmente diversas. Las películas de Lucas son mucho más que un éxito mercadológico y quizá merezcan el calificativo de mitos modernos que trascienden y suman al inconsciente colectivo. Star Wars revive la trama eterna del bien contra el mal, del poder y la sumisión, del control y la liberación. Allá en las galaxias, repletas de extraterrestres interactuando con humanos, viajando a través de miles de planetas gracias a avances vertiginosos en tecnología, la promesa de paz y cordialidad se ve frustrada una vez más. En lugar de entendimiento, convivencia y comunicación, sigue la pelea y se hace la guerra por obtener y acrecentar el poder. “¿Por qué se están peleando?” me preguntan mis hijos que todavía no son adolescentes, y les contesto que por el poder. Y me vuelven a cuestionar “¿y para qué quieren el poder?”. Y me pongo a pensar cómo explicarles, pero acabo por sentirme rebasado por la pregunta. Artículo leído: 1378 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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