Hoy te recomiendo
-
Paretos y Clientes
Según Pareto, el 20% de nuestro esfuerzo genera el 80% de los resultados; el 20% de nuestros... -
Ego-ciego
Hay cosas que no sabemos que no sabemos. -
Video y marketing político
Una de las tácticas de los romanos cuando invadían a otros reinos era invitar a los caciques... -
Sueños, visiones, misiones
No hay nada más poderoso y estimulante que tener un sueño. Cuando niños y hasta la preparatoria,... -
Productos a la Orden
Henry Ford, catalogado como el inventor del automóvil, solía decir a sus clientes que podían... -
Despedida a las 4P's
Lo que la ley de rendimientos decrecientes es para los economistas, el cargo y el abono para los...
Recomendaciones de Usuarios
Busca por palabra clave
Artículos Relacionados
Regístrate y obtén contenido exclusivo
| Marca y Poder Personal (VI) |
| Marcas y Posicionamiento | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 06 de Junio de 2008 10:44 | |||
|
La elección de carrera y profesión tiene muchas vertientes y a cada quien le llega de manera diferente. Quizá lo decidiste desde niño y nada te movió de ahí. Así le pasó a Verónica, la mejor diseñadora gráfica que conozco, que me confesó que desde niña quería ser diseñadora y ahora en sus 30 disfruta de su elección. Quizá lo decidiste a través de un proceso largo, inquieto, arduo e incluso en tus 40 andas todavía buscándole. Así veo a Ernesto, un hombre de muchos talentos que resultó bueno para lo que se le pusiera enfrente, y esto siempre lo confundió. Quizá lo decidiste por impulso; en un arranque impetuoso tomaste la decisión y ya. La presión del cierre de inscripción del año escolar ayudó porque no querías quedarte fuera de tu generación. Así lo decidió Pepe que, con cierta nostalgia, tuvo la confianza para contármelo. Quizá ni lo pensaste. Tu familia tenía negocio y simplemente te viste manejándolo y nunca consideraste seriamente otra opción. Una amiga psiquiatra me dice que ha visto tres casos típicos de cómo los hijos e hijas deciden trabajar en la empresa familiar: cuando lo hacen por obligación, porque sienten que no pueden decir que no; cuando lo hacen por comodidad, porque les da flojera y/o miedo salir del "pequeño reino"; cuando lo hacen por admiración y un verdadero deseo de emular a la generación que los precede (éste, obviamente, es el que funciona mejor). He conocido casos de empresas familiares -de todos los tamaños- que van desde batallas desastrosas, dinámicas asociadas al complejo de Edipo, hasta relaciones emocionales que contaminan a la relación profesional y viceversa; y también existen casos de éxito maravillosos donde predomina el respeto y la eficacia empresarial. Descubrir y dedicarte a tu vocación es como un regalo celestial, pero no es tan sencillo; hay diversas influencias de peso: A.- Algunos padres, consciente o inconscientemente, quieren que sus hijos concluyan los sueños por ellos, es decir, si el padre quiso ser piloto, el hijo termina siendo piloto; si el padre quiso estudiar en Harvard, el hijo termina haciéndolo, como si fuera una prolongación trans-generacional de la meta. B.- La sociedad y la presión de amigos, peer pressure, que juzga tu carrera elegida en base a los parámetros predominantes. En una sociedad empresarial las carreras humanistas o artísticas estarán vistas "para abajo" y viceversa. C.- El sistema económico: "si estudias eso, te vas a morir de hambre". D.- La necesidad. En la necesidad te descubres y te conoces. No es fácil identificar tu vocación si tu marco referencial ha estado acotado por la ausencia de frustración. Estas variables pueden apabullar a tu vocación, ensordecer a la voz que te hace el llamado y hacerte caer en la racionalización, proyección o negación de tu desagrado existencial, hasta que algo se revienta por algún lado. La crisis de la mediana edad está relacionada, en un grado o en otro, al aspecto vocacional y representa la lucha de tu vida interior, que quiere manifestarse, contra tu vida exterior, que quiere la aceptación y el éxito convencional. C.G. Jung definió a la vocación como: un factor irracional que destina al individuo a emanciparse de la "manada" y de sus caminos convencionalmente trillados. También afirmaba que la personalidad auténtica vive en la vocación y ahí pone su fe, como suele ponérsele a Dios. La vocación, el llamado, el destino, o como se le quiera llamar, es un arquetipo que ha estado presente a través de la historia humana. Platón, en el Mito de Er, afirmaba que todos venimos al mundo con un llamado. Otras culturas le pusieron diferentes nombres: los romanos: Ingenium; griegos: Daimon / Genio; cristianos: Ángeles Guardianes; neo-platonistas: Ochema; egipcios: Ka; indígenas: Espíritu. Y tiene más nombres según la preferencia del individuo (intencionalmente coloco mayúsculas): Destino, Llamado, Suerte, Camino, Talento, Espíritu, Voz interior, Esencia, Intuición, Inspiración, Toque de Musas, Regalo, Autodeterminismo. Y naturalmente que muchos le llaman Dios, independientemente de su religión. Esta idea lleva miles de años y sólo en los últimos 250 prácticamente se ha eliminado de los textos "creíbles". Es que ya no creemos en nada que no pueda verse, tocarse, medirse. Así como el Medioevo mató a la ciencia por siglos, ahora parece que la ciencia cobra venganza y niega la existencia de algo que no puede ser materia de hipótesis, análisis, experimentación y síntesis. ¿Cómo saber si estás en el camino de tu vocación si el ruido es ensordecedor, si las demandas sociales apabullan y si no estás acostumbrado a la introspección porque culturalmente se aprecia como "extraña" e inútil? Enlisto algunas ideas como marco de reflexión. 1.- La levantada diaria. Si te pesa la mañana, si te apaga lo que haces, si el fuego se extingue, entonces la falta de pasión se convierte en un asesino silencioso. 2.- La habilidad. ¿Puede darse el caso de que tengas el gusto por algo pero ser malísimo para ejecutar? Aquí conviene vigilar el criterio que se utiliza para determinarse si tienes o no talento porque si es concebido por el establishment, no reconocerá material original. 3.- El tiempo ¿fluye o se atora? ¿Cuál es la actividad que te hace sentir que el tiempo vuela o, al contrario, que se detiene por una eternidad? 4.- El match entre capacidad y reto. Si no hay reto se pierde interés y vida; si el reto es muy grande, o es diferente a tu "equipamiento", se cae en agotamiento. 5.- El sentido. ¿Sientes que tiene significado y consecuencia lo que haces? Sin las consideraciones anteriores, una marca personal sólida es imposible. La marca tiene que estar conectada a la esencia de la persona, ya que es ahí donde se carga de fuerza y poder. Lo que sigue ahora es abordar el tema de la propuesta de valor. Artículo leído: 1193 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
![]() Utiliza el siguiente formulario para escribir tu comentario
|





