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| De pobres y ricos |
| Oportunidad, Innovación y Crecimiento | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Jueves 22 de Septiembre de 2005 10:26 | |||
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Y llegó el vendedor de zapatos a un país pobre, en algún continente desfavorecido, y observó que nadie usaba zapatos. Llamó por teléfono a su jefe y le dijo "jefe, pues me voy a regresar mucho antes de tiempo; aquí no hay nada qué hacer, nadie usa zapatos, bye". Al poco tiempo llegó otro vendedor de la competencia, y al observar que nadie usaba zapatos llamó a la oficina y dijo "jefe, me voy a quedar mucho más tiempo del previsto; aquí hay todo por hacer, es una maravilla, nadie usa zapatos, el mercado es enorme". Esta es una de las historias clásicas que contamos en las escuelas de negocios cuando se habla de oportunidades (se desconoce la veracidad de la historia, pero eso no importa). También podría aplicarse cuando se habla de que el optimismo puede ser buen negocio, y cuando se habla de apertura, de arrojo y del espíritu por emprender algo nuevo y sin precedente. Y viene al caso hablar de la India. A alguien se le ocurrió, y están por hacerlo; la idea luce simple: un automóvil desarmable con precio de venta al público de 2 mil 300 dólares. La implementación será el gran reto, pero lo verdaderamente notable es atreverse a concebir la idea del automóvil más barato del mundo, para que pueda venderse en forma masiva a los millones de pobres del planeta. ¿Quién se atreve a soñar algo así? ¿Quién se atreve a poner el proyecto en marcha? Se trata del Tata Group, un conglomerado con un volumen de negocio de 18 mil millones de dólares y que rompe con el paradigma de que una empresa al hacerse grandota se hace inflexible. Este grupo ya sacó al mercado exitosamente el auto Indica, el primero totalmente indio desde su diseño y producción, con un precio de mercado de 6 mil 560 dólares. El conglomerado, que tiene una división de Investigación y Desarrollo y que incluye el Tata Consultancy Services -de los tres gigantes de informática en la India, junto con Infosys y Wipro-, está empeñado en sacar al mercado un pequeño modelo, por 2 mil 300 dólares, que ensamblarán los propios concesionarios de Tata, o en cualquier garaje, ya que requerirían de un sencillo curso de capacitación. Sobra decir de las implicaciones que un producto como éste, financiado al consumidor, tendría para el mundo. La creatividad e innovación del ejército de ingenieros indios se están haciendo legendarias y la NASA recluta cada vez más de ellos. Dos ejemplos más: Bharti Tele Ventures, con ventas de mil 800 millones de dólares y utilidades anuales de 330 millones, outsourceó (subcontrató) el 100 por ciento de su red e infraestructura tecnológica, para dedicarse de lleno y concentrarse en marketing y ventas. TCS, ventas de 2 mil 200 millones de dólares y utilidades de 471 millones, desarrolló un asistente educacional computarizado para ayudar a adultos a aprender a leer 500 palabras en 10 semanas. Estos ingenieros, como muchos otros indios, creen en el sueño indio; creen que pueden competir globalmente, creen en los jóvenes y, sobre todo, creen que los millones de pobres también son un mercado. Debajo de la pirámide Así se llama la nueva tendencia por hacer algo con los países y sectores humildes en el planeta. La creencia tradicional es que los negocios se enfoquen a segmentos de la población con recursos, ignorando por completo a los sectores humildes "porque no tienen nada"; pero ahora la tendencia es mirarlos bajo la óptica de que son millones de consumidores, no sólo de víctimas irrelevantes, sino mercados masivos impresionantes y, por lo general, altamente ignorados. El epítome de esta tendencia es Yunus con su Banco Grameen, y al cual ya le dediqué una columna anterior, que trabaja con más de 46 mil aldeas, predominantemente en Bangladesh, tiene mil 267 sucursales y más de 12 mil funcionarios. Ha entregado más de 4 mil 500 millones de dólares en préstamos menores a los 200 dólares. Entre sus posturas está la de no pedir garantías a los prestatarios -que el 94 por ciento de ellos son mujeres porque son más responsables y lo invierten en la familia- y la de no aceptar donaciones para mostrarle al mundo un modelo de negocio autosustentable. Anualmente 3.7 millones de personas reciben la oportunidad de cambiar su vida gracias a Grameen. Quizá recuerdes a CK Prahalad, co-autor de Competing for the Future junto con Gary Hamel, pero ahora trae una bandera nueva que no trata sobre estrategia y core competences, sino de desarrollar países. Su tesis: YA NO AYUDEN AL TERCER MUNDO, mejor adopten la filosofía de "la fortuna debajo de la pirámide" y erradiquen la pobreza con utilidades. El deseo por acabar con la pobreza ha pasado por diversas ideas: si tan sólo hubiera ahorro interno, se acabaría la miseria; si tan sólo la gente tuviera propiedades para hipotecar y conseguir dinero para emprender un negocio (del peruano Hernando de Soto); si tan sólo se implementaran medidas de libre mercado, entre otras. La postura de CK Prahalad está en oposición directa a la del respetado economista Jeffrey Sachs (estratega del United Nations Millennium Developement Goals, y al frente del think tank Columbia University Earth Institute), que dice que lo que África necesitaría, por ejemplo, es un influjo de dinero y recursos no monetarios del primer mundo, para que apalanque su infraestructura. Según Sachs, el total de los recursos, a nivel global, que se necesitan para acabar con la pobreza para el año 2015 es de aproximadamente 150 mil millones de dólares por año. Prahalad remata: "las firmas globales han entendido cada vez más que los mercados debajo de la pirámide son una fuente de innovación en modelos de negocio a nivel breakthrough. Para hacer que la pobreza quede en la historia, los líderes en sectores públicos, privados y civiles necesitan adoptar prácticas empresariales e innovaciones como antídotos contra la pobreza". Crear riqueza es mejor que dar riqueza. Artículo leído: 1460 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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