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| Sexo fácil |
| Oportunidad, Innovación y Crecimiento | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 15 de Octubre de 2004 15:12 | |||
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Este encabezado tiene que llamar la atención, ¿a poco no? El sexo normalmente es difícil, inaccesible, tabú; pero la realidad es que ahora es más fácil que nunca. Está a dos clicks en internet; al alcance del control remoto del cuarto de hotel o de nuestro propio hogar; y dentro de muy poco, al lado de tiendas de ropa y artículos del hogar. La industria del sexo también está definida por oferta y demanda. Hace poco me tocó estar en Amsterdam. Llegando al hotel le pregunté al concierge sobre un buen lugar para cenar, y que si sabía qué tan lejos quedaba la casa de Baruch Spinoza, filósofo -ascendencia portuguesa/judía- del siglo 17. No sabía quién era Spinoza, pero entusiasta me señaló en un plano la casa de Anna Frank. No pude ver ninguna de las dos casas, pero esa noche caminando me topé con las famosas ventanas de mujeres. Habían pasado más de 25 años desde la primera vez que di un tour por esta zona turística, y ya con más años encima y las hormonas amainadas pude analizarlo mejor. ¿Qué onda con este mercado? Era entre semana, las 10.30 de la noche, en medio de transeúntes de todos tipos: hombres, mujeres, viejos, jóvenes, parejas, adolescentes, como si nada, caminando. Las muchachas de las vitrinas eran una muestra del mundo: rubias altas ojo-azul, morenas tipo latinas, asiáticas esbeltas, africanas atléticas, mulatas aperladas, pelirrojas pecosas. Para los que se incomodan con lo que pudiera considerarse explotación del género femenino, también había hombres, aunque mucho menos. Tras mi tour en silencio y como observador, sin juzgar, tomé algunas notas y decidí regresar al hotel; refrescaba, empezaba a llover. Pensaba que no a muchos kilómetros de ahí, hace unos 100 años en la ciudad de Viena, un excéntrico médico barbado llamado Sigmund Freud experimentaba y escandalizaba con una teoría que terminó por llamarse Psicoanálisis. Freud explicaba, entre muchas otras cosas, que una relevante porción de las neurosis estaba ligada a la frustración y represión sexual. Todavía hoy sus ideas perturban a muchos, y aunque siempre han sido cuestionadas, criticadas, tachadas de poco científicas, siguen siendo uno de los pilares de la psicología. Pero éste era el año 1900 en medio del rígido ambiente victoriano de la era; la represión sexual de nuestros días es nada, si se compara con la de entonces. Los números varían en función de su naturaleza de sigilo y privacidad; se estima que la industria mundial de pornografía vale cerca de los 60 mil millones de dólares al año. A esta cifra faltaría sumarle el monto de la industria de la prostitución y otras relacionadas. La pornografía produce más ingresos en Estados Unidos que la combinación de todos los ingresos de las franquicias de basquetbol, futbol americano, beisbol; o de la suma de los ingresos de las cadenas de televisión ABC, CBS y NBC. Y naturalmente que también está el lado negro de la sexualidad. Los escándalos pederastas y de prostitución infantil se esparcen por el mundo y autoridades en países como Tailandia y Cuba luchan por combatirlos. El asunto también está que arde en algunos ámbitos religiosos y sectarios. Está el caso sonado de Boadyr Veloso, un médico políticamente conectado en Brasil, que por leyes ridículas evita la cárcel. Veloso peinaba los barrios pobres de Trinidade buscando niñas necesitadas para explotarlas sexualmente. También están las 2 millones de niñas y mujeres que son mutiladas en sus genitales al año (World Health Organisation y UNICEF). El tipo de mutilación más común es la relacionada con cortar por completo el clítoris -el centro del placer femenino- y la labia minora. Infelizmente, le dan un tamiz religioso y ocurre en 28 países de África y algunos en Asia y el Medio Oriente; así como en comunidades de inmigrantes en Europa, Australia y Canadá. Y naturalmente que también está el lado alegre de la sexualidad. Los de vanguardia aseguran que en el sexo todo se vale, siempre y cuando reúna a adultos de consentimiento mutuo y que no se hagan daño. Inglaterra anda desatada con las tiendas llamadas Sex Shops (con información del Financial Times). La tienda Harmony recién inauguró una tienda en la prestigiada Oxford Street, dándole una imagen chic y atractiva. Decidió salirse de barrios de menor prestigio para imprimirle un sello más natural y casual. La cadena de Ann Summers, famosa por su lencería atrevida y aditamentos sexuales, ha abierto 60 tiendas en los últimos 18 meses, totalizando 117. Ya abrió su primera tienda en Torrevieja, España -donde radican miles de británicos. La cadena de juguetes y herramientas sexuales Tabooboo, que tiene una concesión dentro de Selfridges, ha lanzado un sistema de ventas de 60 máquinas tragamonedas -como si fueran refrescos- ubicadas en bares, restaurantes y antros. Tabooboo se alista a abrir tiendas en Italia, Holanda y Estados Unidos. Las tiendas Mae.B. -propiedad de Beate Uhse, el fabricante de productos eróticos más grande de Europa- realiza su expansión por Alemania y promete que pronto estará en España. La mayoría de los clientes son mujeres, en casos llega hasta el 80 por ciento, lo que potencialmente nos dice al género masculino que somos aburridos o que no nos atrevemos a ir a comprar variedad (aunque sí se observan parejas que van juntos los fines de semana). El sexo cae en la categoría de industrias controversiales, como la de las drogas, alcohol, inmigración, tabaquismo, etcétera, pero todas ellas están sujetas a leyes de mercado, y siempre habrá oportunidades para encontrar formatos y nichos legales o ilegales para hacer negocio. Si alguien anda buscando una franquicia original, que casi no tenga competencia en México, aquí está una opción. Sin duda sería novedosa y daría mucho de que hablar, minimizando la inversión en publicidad. Buena suerte. Artículo leído: 1309 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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