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| ¿Qué Quieren las Mujeres? |
| Oportunidad, Innovación y Crecimiento | |||||||
| Escrito por Horacio Marchand | |||||||
| Viernes 20 de Enero de 2006 10:11 | |||||||
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Así preguntó Freud a principios del siglo pasado. Pero lejos de orientar a la ciencia y a las humanidades para que se procuraran respuestas, o de que se interpretara como un reto de investigación y descubrimiento, la frase se asoció peyorativamente a un: ¿qué diantres quieren las mujeres? Porque nadie les entiende. Y por si fuera poco, el sesgo de Freud lo llevó a acuñar la idea de la "mujer histérica", una patología exclusivamente observada en mujeres (relacionada al histrionismo). Y el mundo parece que le creyó: las mujeres son las complicadas; "padecen" el tema de sus ciclos biológicos; y no se les entiende. Pero el caso es que también hay hombres muy complicados, que estamos igualmente expuestos a ciclos biológicos y hormonales, y respecto a nuestra capacidad de comunicación, los hombres -como género dominante en círculos de poder- continuamos llevando al mundo a guerras y conflictos armados, así como a la destrucción del medio ambiente. Capra, autor, investigador y catedrático, dice que los hombres en el poder, y más concretamente la fuerza masculina -Yang, en la concepción oriental- es excesiva y rebasa por mucho la fuerza femenina, Ying. El desbalance está manifiesto: se cae en el exceso y se malentiende la idea de "progreso" (ciudades de concreto, aire contaminado, destrucción de selvas tropicales, agua contaminada, inseguridad, pobreza crónica). Y existió el tiempo de las diosas veneradas y poderosas, de las que no sólo representaban la belleza sensual, desde antes de la era de Cristo, sino que influían en la vida cotidiana del mundo (por ejemplo Lilita, en Sumeria; Rhiannon, Celta; Asase Ya, Nigeria). Pero hoy en día, por alguna razón, se ha decidido que todos los dioses e iluminados de las religiones principales del mundo sean "hombres". Adicionalmente, parece predominar la visión de que a la mujer se le puede devaluar, violentar, apabullar. Y esto va desde las muertas de Juárez, caso en el que nadie actúa de manera resolutiva, hasta la diferencia por género en sueldos de los corporativos más civilizados. Y peor, 2 millones de niñas y mujeres son mutiladas en sus genitales cada año, según la World Health Organization (WHO) y la UNICEF. El tipo de mutilación más común (80 por ciento) es la relacionada con cortar por completo el clítoris -el centro del placer femenino- y la labia minora. Como se le da un tamiz religioso, esto ocurre en 28 países de África y algunos en Asia y Medio Oriente; así como en comunidades de inmigrantes en Europa, Australia y Canadá. Y ni para qué hablar de la mutilación psicológica implícita en este proceso. No sé si la reverencia a la mujer, o por lo menos el que esté al mismo nivel, se abandonó cuando el hombre, después de miles de años de ignorancia, descubrió su rol en la procreación y entendió que no era de forma espontánea que la mujer generaba la vida; o quizá simplemente se debió a un rezago cavernícola, donde el atributo de fuerza bruta, como en los gorilas, se siguió aceptando como "superior". Pero, en otro tono, también hay buenas noticias. Mientras que las asociaciones femeninas organizan un desfile-concierto que va itinerantemente desde Madrid hasta Juárez, Michelle Bachelet se asume como líder en Chile, uno de los países más avanzados en Latinoamérica; Sumayah Ali Raja se postula para Yemen; y Condoleezza Rice y Hillary Clinton están por entrar a la pelea por la Presidencia de Estados Unidos. Como nunca, hay Senadores, Diputados, Alcaldes, Gobernadores, directores generales y empresarios de sexo femenino. ¿Por qué se está dando esta tendencia global? Desde Joan Borysenko, una de las líderes mundiales del humanismo, que desde un punto de vista de constelaciones astrales asegura que la Era de la Mujer se monta sobre la entrante Era de Acuario; hasta el doctor en sociología Jesús Castillo, quien plantea una tesis lógica e histórica. A la luz de este fenómeno necesariamente emergen industrias nuevas y compañías que proveen servicios a esta mujer que siente que le llegó su hora. Se podría llamar la industria del empowerment (o facultamiento) que le facilita a las mujeres formatos y herramientas para precipitar esta auto-afirmación, y que van desde (a propósito lo escribo en femenino) consejeras, psicólogas, médicas, coaches, agencias de viaje especializadas en mujeres, bancos de mujeres, clínicas, productos de salud y "rejuvenecimiento", maestrías y doctorados (en México ya hay más estudiantes universitarios de sexo femenino que masculino), hasta planeadores de vida, en fin, todo lo que soporte y refuerce una emancipación anunciada de valerse por ellas mismas, y que ya no dependan de un hombre para validarse. Ya no es necesario para las mujeres, como en las cavernas, colgarse de un hombre fortachón para subsistir; en todo caso, que lo hagan por gusto. Valerse por uno mismo, o mejor dicho, por una misma, tiene que ser el privilegio de una vida. Artículo leído: 1575 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (1)
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ALEJANDRA RUIZ ESPARZA FLORES
said:
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Qué queremos las mujeres? Alguna vez escuché que los cambios hormonales de los hombres se dan cada 20 minutos y de las mujeres cada mes. Quizá los hombres están más acostumbrados a éstos y por éso su temperamento es uniforme, casi imperceptible en sus cambios de humor. Para mí es muy cómodo ser mujer profesionista por que no estoy supeditada a las condiciones de los varones que algunas veces les obliga a portarse como machos ante otros varones y hacer cosas con las que no están de acuerdo, solo para "encajar" en el grupo. Son muy pocos los hombres que aceptan sin complejos el vapuleo de los demás hombres cuando se niegan a actuar en circunstancias donde no están de acuerdo. Las muejeres somos histéricas y trepadoras cuando nos enojamos y los hombres son firmes, fríos y saben lo que buscan cuando se enojan. La percepción del mismo caso tiene una misma visión, tanto en los hombres como en las mujeres...sí también las mujeres son machistas y aprueban en su mayoría el actuar del hombre por encima del género femenino mismo. Los hombres no dejan de ser cazadores, conquistadores y les gusta proteger. Cuando encuentran a una mujer que se vale por sí misma, le tienen miedo, creen que una no los necesita para vivir una vida sana y balanceada. El papel de la mujer en la sociedad es importante en todos los ámbitos, pero especialmente en su función de madre (cuando hay familia). Ningún trabajo será más satisfactorio que crecer tu propia prole para que sea felíz, productiva, realizada y un buen ejemplo para los demás. la vida actual que se ha vuelto tan materializada y exigente , obliga a las madres a salir a trabajar; nos hacemos pedazos, a veces no quedamos bien aquí ni allá; solo le pedimos a Dios que ayude a los hijos mientras nosotros ayudamos a alguien más. Cuando los hijos están grandes, atinamos a pedirles perdón por lo bueno y lo malo que pudo haber pasado, por haber estado ausente y por mil faltas más, pero que TODO éso fué con la mejor intensión que una madre puede tener. Cuando creas buenos hijos, suelen contestar "NO te preocupes Má, eres admirable". Saludos. aref |
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