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| Exceso creativo |
| Marketing | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 27 de Agosto de 2004 16:36 | |||
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''El progreso es una cuestión de exceso'' El exceso es un estímulo para la transformación personal y el cambio político; un catalizador para la revolución y la reinvención. El exceso nos lleva a los límites del conocimiento, de las formas de expresión, de la producción, del consumo; también nos enfrenta cara a cara con el poder -ya sea el personal o el externo. Al mismo tiempo, nos obliga a redefinir esos límites, desaparecerlos o crear algunos nuevos. Si no hay exceso, no hay creación. El exceso puede ser bello y mágico y cuando ocurre la magia, el exceso ya no luce como tal, simplemente se transforma en un descubrimiento que redefine parámetros de acción, de imaginación, de metamorfosis. En contraposición está la moderación impuesta por convencionalismos sociales, mandatos parentales, y el superego freudiano. La moderación puede ser uno de los peores enemigos del progreso, en función de que al quedar aislada del exceso creativo y la pasión, cae en un proceso de entropía, donde se desmoronan entidades -incluyendo personas- e instituciones. El concepto de exceso creativo también puede relacionarse con el de creación destructiva de Schumpeter, aunque este último se centra más en cuestiones de economía y negocios; pero la realidad es que el exceso creativo está presente en las manifestaciones de los individuos y la cultura. Los temas del exceso tienen que ver con todo: los cuerpos y el placer; lo sublime, hedonismo, decadencia; espectáculos de todo tipo; censura, disciplina, regulación; la experiencia personal; lo creativo y lo destructivo; formas culturales del exceso, por ejemplo carnavales, consumismo, fetichismo, tecnologías; revoluciones políticas e ideológicas. En el tema que sea, ahí estará presente el tema del exceso. La historia de la humanidad es un claro reflejo de esto y pasamos como si fuera un péndulo, por ejemplo, del exceso religioso propio del oscurantismo medieval, al exceso científico como contrarreación. Pareciera que como un torpedo, la raza humana avanza. Digo un torpedo porque cuando es recién lanzado hace ajustes enormes con sus zig zags, en cortes angulares excesivos y sobrados, para adaptarse a su objetivo móvil; conforme avanza, sus excesos se van amainando y se afina la puntería. Llega finalmente -ya cuando está a punto de impactar su objetivo- donde el torpedo casi va en línea recta, ya se ajustó, ya alineó, y pum, le pega. Por ejemplo, los físicos de hoy califican como excesivos. Son un puñado de científicos que se la pasan encerrados en laboratorios de universidades 5, 15, 40 años en un proceso permanente de incubación y exploración de ideas y teorías, y las cuales muy pocas de ellas finalmente trascienden. También califican como excesivos algunos investigadores de mercados, como Paco Underhill, que diseñó un método de investigación a través de cientos de cámaras observando la conducta de consumidores y literalmente redefinió el término de investigación por el método por observación. Excesivos Gates, Jobs, Fox en su campaña; excesivos Picasso, Dalí, Gaudí, y no se diga Van Gogh; excesivo Cromwell- que se atrevió a cortarle la cabeza a su rey inglés-; excesivos prácticamente todos los que cambian al establishment y se arriesgan para crear, con o sin intención, un mundo diferente. En términos mercadológicos, el exceso es una forma interesante de buscar y seleccionar nichos de mercado. En el excesivo fervor por estar delgados y la dieta de moda de carbohidratos a-la-Atkins, empiezan a crecer restaurantes especializados en servir alimentos bajos en carbohidratos. Lo fascinante del asunto es que mientras en una esquina está el restaurante dietético, en otra se estrena una franquicia especializada en malteadas (milkshakes) deliciosas: helado Haagen Dazs con nueces, almendras tostadas, chocolate derretido, etcétera. Los dos excesos coexistiendo. Respecto al manejo de empresas ¿cómo cambiarla y romperle la inercia? Sólo puede ser a través del exceso. El nuevo presidente de Tyco despidió a 290 de sus 300 ejecutivos de primer nivel. ¿Excesivo? Y en ese período su flujo libre de efectivo al final del año pasó de 780 millones de dólares, a 4 mil millones estimados a finales de noviembre de este año. Y como un buen administrador del exceso, el líder coreano del conglomerado global Daewoo, Kim Woo Choong, explica su secreto para manejar tantas empresas, de tantos giros y en tantos países. "Muy sencillo, ponemos un director constructor y lo dejamos que crezca y penetre mercado, aunque desarregle las cosas. Después de pocos años, lo mandamos a otra empresa que requiera de este espíritu creativo, y en su lugar ponemos a un consolidador para que refuerce la estructura y le dé cordura. Una vez que el consolidador hace su trabajo nos lo llevamos a otra empresa, y volvemos a meter otro constructor". Maravilloso. El crecer, expandirse, crear y romper el status quo, de manera implícita conlleva grados de caos y desorganización. Y al mismo tiempo, el consolidar de manera implícita conlleva grados de estancamiento. La alternancia es una forma de aprovechar la propensión a los excesos de ciertos ejecutivos. Todos los negocios deben tener sus propias etapas de crecimiento-consolidación. ¿En qué grado se considerará excesivo por ejemplo: en facilitarles procesos a la pequeña y mediana empresa en nuestro País; en preparar mexicanos para ganar medallas olímpicas; en tener e implementar una visión país; en atacar de raíz a la inseguridad? Los excesos en la dirección de la solución serían lo de menos, ya habrá tiempo para nivelarlos. Sin exceso pasa muy poco en mucho tiempo. A la otra que veas a un obsesivo-compulsivo por ahí, no lo descuentes tan rápido porque puede estar repleto de energía creativa. Y tampoco te descuentes a ti mismo. Un excesivo fin de semana. Artículo leído: 1221 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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