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Pecado 3: Politiquería
Estrategia y Management
Viernes 02 de Noviembre de 2007 00:00
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Viene del griego polítikos, asociado a la polis-ciudad, polites-ciudadano; en latín politicus. Desde antes de Platón, que nos acuñó como animales políticos, se puede apreciar la propensión a politizarlo todo.

La política se hace presente desde la mínima expresión: dos personas; desde aquí empieza el regateo, consciente o inconsciente, y ocurre hasta en las mejores familias.

Llevado a otro nivel la tribu es, y ha sido, el eje central del desarrollo humano. Gracias a la tribu hemos sobrevivido como especie y se ha logrado trasmitir eficazmente la mitología que une a sus miembros.

Como si fuera un mandato de la psicología evolucionista, o socio-biológico como le llaman ahora, nos movemos en tribus igual que hace cientos de miles de años; en manada, como la mayoría de los animales. Los etólogos aún se siguen asombrando de las similitudes entre humanos y otros primates.

Tu vecino se parece a ti, “es gente como uno”, y no se digan los amigos que seguramente viajan a lugares similares, compran en las mismas tiendas, leen los mismos libros, y llevan a las mismas escuelas a sus hijos.

Darwin afirmaba que “sin duda, la tribu que posee miembros de alto sentido de patriotismo, fidelidad, obediencia, afiliación, siempre estará lista para ayudar a sus miembros, los cuales estarán prestos a sacrificarse por el bien común. Este tipo de tribu saldrá victoriosa sobre otras tribus; es un proceso de selección natural”.

En los setentas el antropólogo Robert L. Trivers delineó su teoría de “altruismo recíproco”, en esencia: tú rascas mi espalda y yo rasco la tuya.

Aunque quizá la conceptualización más sencilla de la tribu sea: nosotros y los otros; aunque infelizmente la historia se ha escrito en base a: nosotros contra los otros.

Parecemos pensar: lo que se parece a mí es bueno, lo que no se parece tiene que ser malo. Lo parecido lo puedo conocer, entender, asimilar, pero lo diferente me da miedo, amenaza mi statu quo, me confunde.

La empresa es un campo de batalla política. En teoría debería ser nuestra empresa contra las otras –la competencia -- pero más frecuente es un tema de unos contra otros dentro de la empresa. Antes de salir afuera a competir se tiene que hacer una resolución interna.

Por mi parte considero que el diseño organizacional tradicional es obsoleto porque fomenta las divisiones internas, la subdivisión entre grupos, la etiqueta hacia otros, juzgándolos de “inferiores o raros”, los de: ventas son quejosos; recursos humanos, controladores; finanzas, “cuadrados”; marketing, gastadores; producción, a todo dicen que no; planeación, no aterrizan, etcétera.

Sería mejor un organigrama circular, con los segmentos de clientes clarificados y los equipos multi-funcionales definidos para servirlos, pero este es otro tema.

Una empresa exitosa quizá sea más propensa a la politiquería ya que la energía hacia fuera, hacia el mercado, está resuelta; el flujo de efectivo está asegurado, el modelo de negocio consolidado. Con la “energía extra” la gente se enfoca hacia quién será el sucesor, a quién invitó el director general a la cena, quién le habla de “tú”, quién se lució en la junta, etc.

La empresa politizada se aplica internamente más que externamente. Los subordinados se deben al jefe, en lugar de a la organización o al proyecto en curso. La energía se aplica a defender y extender el feudo, todo tiene cara de ser territorial. Las juntas de negocio son una arena de demostración política.

Los procesos de toma de decisiones se convierten en desgastantes. La politiquería fomenta la venganza entre los grupos y provoca el saboteo de iniciativas, tortuguismo, afrentas de corte pasivo-agresivo.

Se ahuyenta al talento técnico, al que conoce el giro, o lo colocan en un rincón irrelevante.

La empresa politizada se resiste a la menor de las innovaciones porque amenaza al statu quo, al establishment, al cosmos ya acordado, ganado, negociado. Si se abre el sistema se corre el riesgo de perder territorio.

En las guerras tribales se nubla el big picture y sólo se ven las ganancias de la tribu competidora: “si no gano yo, tú tampoco, aunque la empresa se la lleve la fregada”.

¿Cómo lidiar con una empresa altamente politizada?

Genera, o trae, un nuevo proyecto grande, a la vista, donde se resalte la necesidad de mercado.

Disuelve los grupos, mezcla las tribus; haz promociones de puesto y establece claramente esquemas de compensación diseñados para que dependan unos de otros, el interés tiene pies.

Aplica el marketing hacia adentro: alinea a todos hacia una meta clara y estimulante, fomenta la promoción de cultura como si fuera un mercado meta. Ejerce el liderazgo con mayor visibilidad y fuerza.

Haz también más visible al enemigo-- la competencia. Un elemento externo conviértelo en una GRAN amenaza. Si llegaran los marcianos a invadir el planeta Tierra, hasta Irán se uniría a Estados Unidos.

Cambia el discurso utilizado y la manera tradicional de expresarte: habla siempre de lo que le conviene a la organización, lo que quiere el mercado. Trae, a cada junta, un invitado invisible o simbólico que represente a tu cliente-meta y que “diga” la relevancia que tiene la discusión para él o ella.

Habla con los dos o tres líderes tribales y diles: o se arreglan o se van. Cumple con la amenaza y de preferencia empieza con el más conflictivo, no necesariamente con el que tenga más poder. También podrías disolver el centro de poder promoviéndolos a otra región o dándoles un proyecto nuevo.

Hay que aceptar que la política es inevitable y hasta cierto punto es sano que haya contrapesos y competencia interna pero, como todo, el exceso acaba siempre en la auto-destrucción.

 

Artículo leído: 19322 veces.
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ALEJANDRA RUIZ ESPARZA FLORES said:

SOBRE LA POLITIQUERÍA Y OTRAS COSAS
Horacio; se supone que los seres humanos son distintos s los chimpancés por que los changos primero aseguran el manjar que tienen en riesgo. Si hay dos, toman el que podrían perder antes que el otro que está más seguro. Los seres humanos COOPERAMOS . Si pones a un bebé y tiras un objeto, le pides al bebé que te lo "alcance"; éste se irá gateando y te lo dará. Nuestra primera reacción como humanos es ayudar y con la vida perdemos esta caracterísitica pero también no adquirimos la de cuidar lo que está en riesgo; caemos en nuestra área de confort y hasta dejamos en bandeja de plata lo que más queremos dando por hecho que nadie nos lo va a quitar.

En el caso de las empresas, yo creo que no se puede pasar de un caos a una empresa autonivelante si no se pasa por hacer una empresa estructurada. cada "celda" de la empresa debe tener una función y un dueño responsable (de lo bueno y de lo malo) de su actividad, para luego pasar a ser una empresa que flote y navegue por el mar del mercado , una vez que sus controles te puedan dar la velocidad y dirección del viento; la temperatura interna y externa, etc.

Siempre habrá operadores y siempre deberá haber soñadores, pero no al garete.

Cuando la estructura de la empresa está delineada, la politiquería se acaba.

Yo entiendo que hay lucha de poder cuando la gente CREE o está segura que el poder está en el aire. Entonces se forman alianzas "raras" , como de PAN con PRD, para arrebatar el poder a quien ellos creen que lo ha soltado.

Los narcos se lian con sus contras para acabar con los Zetas; no hay cabezas con quien negociar, EL PODER ESTÁ EN EL AIRE.

Saludos.

aref

 
marzo 29, 2010
Votos: +0

ALEJANDRA RUIZ ESPARZA FLORES said:

...
Poder en el aire o falta de reconocimiento de la Autoridad.

aref
 
marzo 30, 2010
Votos: +0

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