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| Yin & Yang |
| Estrategia y Management | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 06 de Marzo de 1998 11:22 | |||
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Pero antes ubiquemos un contexto más amplio. El progreso del mundo es cada día más relativo. Cuando se habla de la gran ciudad, llena de edificios y carreteras, se tiende a pensar en que está desarrollada.
La pregunta obligada ¿de qué sirve este progreso si el aire está contaminado, el agua es escasa, hay falta de seguridad y existe una pobreza tremenda de tiempo libre? Pues de nada, dirían los que aseguran que hay un exceso de fuerza masculina Yang y una deficiencia de fuerza femenina Yin. En la empresa, el Yang también lleva a excesos. La obsesión por el crecimiento, la rigidez de medir todo en términos de productividad y expresarlo en términos financieros no siempre resulta lo mejor, y en algunos casos, hasta puede sacrificar el futuro de una compañía. Hagamos un ejercicio polarizando algunas características Yin y Yang dentro de la empresa: Yin es la creatividad; Yang es la estructura y procedimiento. Yin es la intuición en hacer lo correcto; Yang es hacer las cosas bien (aunque no necesariamente lo correcto). Yin es la experimentación y el futuro; Yang es lo tangible y lo presente. Yin es la intuición estratégica; Yang es la ejecución operativa. Yin es la cooperación (ganemos ambos); Yang es la competencia (yo sobre ti). Yin es la motivación y el entusiasmo; Yang es la medición y la consecuencia. Yin es lo cualitativo; Yang, lo cuantitativo. El exceso de Yang también se refleja en las juntas de consejo de las empresas. Típicamente, los niveles directivos están dominados por hombres y es muy raro ver mujeres. Resulta interesante observar en la mesa de juntas la cantidad de fuerza Yang en acción. Más interesante es observar que el tipo de decisiones que estas interacciones generan son exactamente del tipo Yang. Hace falta la fuerza Yin. El "sexo débil" ha demostrado ser el sexo fuerte en varios escenarios. Incluso existe una idea general de que las mujeres ejecutivas tienden a ser más leales y a expresar con mayor honestidad lo que sienten, y esto hace mucha falta en la empresa. Pero la fuerza Yin no es únicamente cuestión de sexo. Es también una actitud, una posición y un enfoque. Veamos lo que pasa en el manejo de un país. Hace algunos años en México, los políticos ideales eran los profesionales, aquéllos que dedicaban su vida a la política. La trayectoria típica era que los políticos se fueran a estudiar a París asuntos relacionados a la política y a la administración pública. El manejo de la economía era una consecuencia del poder político. Ya no es así. Ahora se espera (sin que llegue a regla) que la gente en el poder tenga título de alguna universidad norteamericana y de preferencia con título en economía o administración. Pero si algo han demostrado los economistas es que no pueden manejar bien la economía. Por lo menos no solos. Un gobierno formado predominantemente por hombres con formación de economistas es parcial y no está completo. Un buen gobierno tiene que ser tan integral como las facetas de la gente que gobiernan. Un buen gobierno tendría que estar formado por filósofos, poetas, sociólogos, comunicólogos, músicos, artistas, hombres de negocios, políticos y claro, economistas, entre otros. Entre la diversidad de perfiles tiene que haber muchas mujeres. Arbitrariamente, diremos que por lo menos el 50 por ciento del gabinete. No se puede manejar un país con la uni-dimensionalidad económica. El hombre y la mujer no puede ser vistos únicamente como entidades de producción y consumo. Somos emocionales, intelectuales, pasionales, musicales, filosóficos, comunitarios, sociológicos, padres, madres, hijos, hermanos. Necesitamos un gobierno multifacético y con una dirección integral. Las empresas también requieren de esta visión integral. El líder de una empresa tiene que ser líder, no sólo administrador. Tiene que tener una visión holística que integre todas las funciones de la empresa para que se enfilen a un objetivo común. Quizás el punto más relevante es el enfoque hacia mercado y fuera de la empresa, donde están las oportunidades y los verdaderos retos. Yin y Yang presentan una forma más de ver a la empresa y a la vida en general. ¿Qué fuerza domina nuestra vida? ¿Con qué fuerza nos sentimos mejor? ¿Qué fuerza nos complementa? ¿Cuál es la consecuencia del exceso? ¿Nuestros problemas son producto del exceso? ¿Qué sigue? ¿Cómo nos balanceamos? Yin y Yang. El balance de energías toca todos los aspectos en la vida. Los sabios taoístas de la milenaria china aseguran que una relación armoniosa entre las dos garantiza una larga vida y felicidad. Seguramente estarían de acuerdo en que lo anterior también aplica a la empresa y a las organizaciones. Artículo leído: 1139 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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