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| El espíritu de Hamid |
| Vida y Marca Personal | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 06 de Mayo de 2005 17:09 | |||
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Hamid es un taxista oriundo de Bangladesh que radica en la ciudad de Houston. Ya en el pasado he publicado entrevistas con personalidades como Michael Dell, fundador de Dell Computers; Al Ries y Jack Trout, creadores del concepto de Posicionamiento; Vincenzo Novari, el epítome del mercadólogo estratégico. Respecto a Hamid, el taxista, me atrevo a decir que su espíritu de progreso está al nivel de cualquiera de los antes señalados. Salí del hotel rumbo al aeropuerto, y en lugar del taxista seco-malhumorado-cara de criminal que con frecuencia te toca en ciudades grandes, Hamid me recibió con una sonrisa que lucía todavía más blanca por su tez morena oscura. Al subirme al auto miré que traía una guía de estudio para el examen de licenciamiento como vendedor de bienes raíces. Eres de Sri Lanka o de alguna parte de India, pregunté. “Cerca, no andas mal. Empieza con B”. Me dijo como planteándome una adivinanza. B, Bangladesh? “Very good”. Y me preguntó de dónde era yo, y me dijo que algún día vendría a México a alguna playa. Seguí con la secuencia de preguntas. Él las contestaba al principio con cautela, pero luego se fue soltando cuando sintió mi interés. Todos tenemos una historia que contar. ¿Estás estudiando para licenciarte como corredor de bienes raíces? Y procedió a decirme su plan de negocios: “Sí, estudio en los tiempos ociosos. Ser corredor de bienes raíces certificado es el primer paso. En dos años dejo el taxi. De ser licenciador de bienes raíces, me voy a convertir en un loan officer (oficial de préstamos). Y después, voy a ser supervisor de bienes raíces, de los que certifican el estado del inmueble”. ¿Puedes hacer eso? Tienes permiso para trabajar? “Es que me saqué la lotería. Tenía 18 años rezándole a mi Dios, Alá, que me concediera venir a Estados Unidos, y aquí estoy” (USAFIS, es una de las formas tipo sorteo para ingresar legalmente si tienes suerte o como en el caso de Hamid, un Dios cumplido). Hamid me compartió que hablaba 5 idiomas y que le hablaba en árabe a Mahoma para cerciorarse que le entendiera bien. Me miró fijamente a los ojos a través del espejo retrovisor y este bangladeshí, en perfecto acento mexicano, me dijo en español: “Qué onda carnal; pos qué onda bato”. Solté una carcajada, esa no me la esperaba. ¿Y dónde aprendiste a hablar español? Trabajaba en un supermercado, había muchos mexicanos. Yo me llevo bien con los mexicanos. ¿Y por qué quisiste salir de Bangladesh? Porque los políticos dañan al país. Siempre están peleando, siempre. Si una parte quiere hacer algo, la otra la bloquea. Tienen al país como una víctima; el pueblo tiene hambre. Yo me quería ir de ahí. Aparte, yo soy la puerta de oportunidad para mi familia (sentido de propósito). ¿Puerta de oportunidad? “Si. Ya tramité el permiso para un hermano y una hermana. A los demás les mando dinero todos los meses”. ¿Tienes mucha familia? “Somos 10, yo soy el número 11 (pensé en la teoría Maltusiana). Mi padre es el más viejo del pueblo, tiene 98 años de edad. Yo creo que está así porque come solamente comida orgánica. Tiene una granja que siembra todo tipo de verduras y frutas; también hay vacas”. ¿Y tú no le sigues el ejemplo? “Yo tengo un pequeño jardín en mi casa y ahí siembro. Tengo más de 15 variedades de verdura. Me gustan las granjas. Yo quiero tener un rancho muy grande”, y apuntándose a su cabeza con un dedo agregó “aquí en mi cabeza ya me metí la idea de que voy a tener un rancho, pienso en eso todo el tiempo. En las noches salgo al jardín y le hablo a las plantas y verduras y les digo que pronto las moveré a un lugar más grande. Pienso en esto todo el tiempo. Mi esposa dice que estoy loco”. ¿Qué hacías en Bangladesh? Yo allá trabajaba en una empresa, pero mi dinero real venía de que era tutor para niños y universitarios. Iba a sus casas a ayudarles en sus estudios de matemáticas, álgebra, química, etc. ¿Y tienes estudios? Sí, tengo un tipo de MBA (Master in Business Administration), es un título de Bangladesh. ¿Y por qué no trabajas en algo más coporativo, si tienes prácticamente un MBA? Porque no me lo aceptan como equivalencia, tendría que meterme años estudiando y mejor voy a ganar dinero. Dinero. Entiendo el poder del dinero. Necesito dinero. Tener licencias de corredor de bienes raíces, de oficial de préstamos y oficial supervisor de bienes raíces me va a dar dinero. ¿Por qué estás tan seguro que te va a dar dinero? “Porque me voy a dedicar a las minorías (mercado meta definido). Toda la gente inmigrante me va a preferir a mí que tratar con un anglo; yo entiendo las necesidades de los inmigrantes, yo he pasado por todo. Todos los mexicanos van a preferirme, yo hablo español carnal (esto último me lo dijo en español)”. ¿Y cómo te tratan los norteamericanos? Sin ninguna queja ni ningún resentimiento ni fibra alguna de víctima, contesto: “Son maravillosos los norteamericanos. Me han tratado de maravilla. Ellos no pelean, sólo se concentran en el trabajo, trabajan y progresan. En mi país todos pelean y nadie produce, lo políticos arruinan mi país. Aquí no”. Llegué al aeropuerto y antes de bajarme me dice: “Por favor, reza por mí y por mi familia”. Desconcertado, le dije que sí. Al despedirme le dije que él también rezara por mí y por mi familia, con eso de sus conexiones. “We both will pray, hope to see you soon”, me dijo. Nos despedimos, me dio su tarjeta con sus datos que les comparto por si van a Houston y quieren conocer a Hamid: celular 832-455-6185, casa 281-564-3052, Crown Cab number 220. En el avión me sentí contagiado por su espíritu, su fuerza, su enfoque. Estos migrantes hacen al mundo; como los mexicanos que van, contra todo, a Estados Unidos, como los marroquíes a España, como los turcos a Alemania, y así sucesivamente. El espíritu de Hamid es el espíritu del progreso. Es de arrojo, de claridad de propósito, de ganas de mejorar. Las lecciones vienen de todos lados. Artículo leído: 1470 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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