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| Mujeres, como ventaja |
| Vida y Marca Personal | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 25 de Agosto de 2006 16:40 | |||
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Un grupo de estudiantes mexicanos hicieron de trabajo final una investigación de mercado sobre las tentaciones. Lo que descubrieron, entre otras cosas, fue: 1.- que la tentación más grande para las mujeres era la comida; y 2.- que la tentación más grande para los hombres eran las mujeres. Y eso que en aquella época todavía no se publicaba la investigación de Louann Brizedine. Brizedine, neuropsiquiatra de profesión, asegura que mientras las mujeres piensan en sexo en promedio una vez al día, los hombres lo hacen una vez cada 58 segundos. La diferencia es aplastante si haces la matemática: 60 veces por hora, multiplicado por 12 horas despiertos, suman 720 veces por día de los hombres contra una vez de las mujeres. A nivel del cerebro, el hombre dedica 2.5 veces más espacio para cuestiones de impulso sexual que la mujer. Biológica y evolutivamente el hombre tiene una obligación genética de dispersar sus genes (que le implica poca inversión de energía y tiempo), mientras que la mujer tiene la de asegurar que sus criaturas tengan mejores perspectivas de supervivencia (que le implica mucha inversión de energía y tiempo). Quizá, por la misma naturaleza humana, tendemos a equiparar las diferencias de género en lo sexual; lo que nos lleva inevitablemente a tener una visión reduccionista y distorsionada. Las diferencias son más allá de la reproductivo: el cerebro de las mujeres es 9% más pequeño, pero contiene el mismo número de neuronas que el de los hombres; las mujeres usan en promedio 20,000 palabras al día, los hombres 7,000; ellas tienen el hipocampo más grande, donde radica un buen porcentaje de los centros emocionales y de memoria al tiempo que ellos tienen la amígdala más grande, donde radica la agresión y el miedo. Existen justificaciones de psicología evolutiva que explican de alguna forma lo anterior, por ejemplo, las mujeres tienen que descifrar los deseos no expresados de sus infantes así como anticipar las reacciones de los hombres más dominantes del grupo. Evidencialmente que no somos iguales. Y esto rebasa, o en todo caso explica, la descripción pop de Gray, que dice que los hombres son de Marte (acción, confrontación, aislamiento) y las mujeres de Venus (emoción, afiliación, comunicación). ¿Y qué del trabajo? PepsiCo Inc (Pepsi Cola, Gatorade, Frito Lay) acaba de anunciar a Indra K Nooyi como CEO. Contra los pronósticos se nombró 1. a una mujer 2. nacida fuera de Estados Unidos (en Madras, India) 3. que no es de raza blanca. La mujer tiene que ser muy competente. Por su lado Coca Cola está siendo sacudida por una ola de innovación y pensamiento fresco; la responsable: Mary Minnick, que es cabeza de de Marketing, Estrategia e Innovación (interesante aglutinamiento de funciones ya que en la mayoría de las empresas son departamentos separados, lo que le resta contundencia). Nada más el año pasado generó 1,000 productos nuevos, cerca de 3 diarios, en toda la gama de bebidas. La razón por la que menciono estos dos ejemplos es porque creo que las habilidades y la configuración mental, emocional e intelectual de las mujeres quizá esté mejor equipada para los tiempos de negocios que siguen que la de los hombres. Es que el mundo valora cada vez más la experiencia del consumidor como la variable más relevante. Es decir, la diferenciación tiene que ver cada vez menos con características intrínsecas del producto, o del servicio, y cada vez más con la experiencia del consumidor. Los precios de las admisiones -–a parques de entretenimiento, cines, teatros, espectáculos, videojuegos-- han crecido vertiginosamente mientras que los de los productos en general tienden a la baja en precios reales. Incluso en transacciones industriales, donde no está presente el último consumidor, frecuentemente es la experiencia de la transacción, de cómo se percibe, adicionalmente a los criterios tradicionales de valor, lo que acaba por definir al proveedor. La sensibilidad al prospecto y al cliente, el claro mapeo de los puntos de contacto, el establecimiento de métricas interactivas, las asociaciones emocionales con la marca, son algunas de las cosas que cada vez más se comentan en las tradicionalmente estiradas y estoicas juntas de consejo. Más filosóficamente, algo claramente no está funcionando en el mundo: el aire lo envenenamos, el agua la contaminamos, la pobreza sigue siendo la regla, la seguridad es cada vez más escasa. El mundo requiere del balance de fuerzas, del yang con el yin, y las mujeres parecen estirar la mano para que les sea pasada la estafeta. Por lo pronto, a donde voy, les sugiero a los directivos que tengan una mayor presencia de mujeres en sus puestos altos, ya que esto conlleva necesariamente a tener un sexto sentido en los negocios y que todavía, al día de hoy, puede ser una ventaja competitiva. En resumen: mujeres para la ventaja competitiva. Artículo leído: 1919 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (1)
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