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Marca y poder personal (VIII)
Marcas y Posicionamiento
Escrito por Horacio Marchand   
Viernes 20 de Junio de 2008 17:56
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Tendemos a obsesionarnos por los problemas. Nos enfocamos en el déficit, en lo que nos falta, en la bronca que nos quita el sueño, en la deficiencia contra nuestros semejantes; aunque lo que convendría hacer es enfocarse en el superávit, en lo que nos sobra, en la energía que nos hace sobresalientes frente a nuestros semejantes.

Definitivamente, hay que controlar el déficit para que no nos engulla, pero con la intención fundamental de que, una vez controlado, nos podamos enfocar en liberar al superávit y explotarlo desinhibidamente, casi sin censura.

Es cierto que la vida es un tema de balance, de armonizar las energías, de buscar el justo medio, pero si se quiere posicionar una marca exitosa, particularmente en sus inicios, se tiene que ser excesivo y uni-dimensional. No se puede ser centrado y moderado; el "promedio" nunca rompe el molde.

Es justamente el exceso obsesivo-compulsivo, montado en su fortaleza, el que finalmente sobresale y crea algo nuevo para el entorno. No hay emprendedor exitoso que no tenga exceso de algo; que no haya pecado de extremista, de radical, de terco.

Es que "el sistema" está diseñado para que tires la toalla. En el primer 30 por ciento del camino, por ponerle un número, la abrumadora mayoría de las personas renuncian a su innovación personal y a la posibilidad de convertirse en marca. El sistema busca que te conviertas en parte de la burocracia porque es la que mantiene al statu quo.

Los innovadores, las propuestas de marcas originales, son blanco de linchamientos profesionales y materia prima para ser convertidos en chivos expiatorios y ovejas negras; pero las personas que sobreviven a los retos clásicos del innovador, a base de persistencia y adaptación, tienen el potencial de convertirse y ser los mejores en algo, y ser reconocidos por ello. El mercado busca al mejor y le paga bien.

La marca personal, y para el caso todo tipo de marcas, se monta en el superávit, no en el déficit, ni en lo aspiracional.

Además de poner por escrito tu propuesta de valor (conforme se planteó en la columna pasada), otra herramienta útil es que elabores tu pirámide de marca personal.

La pirámide de marca se divide en tres partes: en la base están los atributos, las características intrínsecas de tu persona, por ejemplo puntual y formal; en la parte central están los beneficios funcionales que tus características ofrecen, por ejemplo confiabilidad; en la tercera y parte superior de la pirámide están los beneficios emocionales, por ejemplo "aligero las situaciones más tensas, con eficiencia y humor, soy una especie de salvavidas, saco el trabajo contra viento y marea".

La idea es que no te centres en el atributo, sino que lo expreses como beneficio funcional y de ahí que lo conviertas, y lo articules, como beneficio emocional.

Entre más abajo de la pirámide, en los atributos, es más fácil ser imitado por un competidor; y entre más arriba de la pirámide, en los beneficios emocionales, es más difícil.

Entonces tu propuesta de valor y tu pirámide de marca requieren contener elementos emocionales. La "lógica" de compra del mercado rara vez es lógica, es fundamentalmente emocional.

Una marca personal requiere que te decidas y te avientes; pero en el camino típico, y a través de los años, aparecen razones/excusas/causas de por qué la gente se frena: en tus 20 dices que te falta experiencia, que quieres aprender, y terminas por acomodarte en una organización; en tus 30 te andas casando, con cuestiones de casa y demás; en tus 40, la familia le gana a todo, tus hijos demandan viajes y estudios; en los 50 estás con poco ánimo de empezar, quieres pensar en el retiro; en los 60 y de ahí en adelante dices que ya es tarde, que no es el momento de arriesgar, sino de guardar y preservarte.

Total, nunca arrancas.

El momento ideal para arrancar no existe, por eso es mejor arrancar ya. No tienes que renunciar a tu vida actual, sobre todo si estás recibiendo flujos de efectivo recurrentes, pero sí tienes que abrir la llave a la otra vida, aunque trabajes lo doble por una temporada. Que quede claro que al arrancar la frustración va a llegar, los tropezones se van a dar, la duda te va a carcomer; el sistema te gritará al oído: tira la toalla, y tendrás que ignorarlo.

Tampoco se trata de ser suicida, o Quijote, ni llevarte de encuentro a gente que tienes cerca, pero sí hay que persistir, construir y fomentar una marca personal.

En síntesis:

 *Móntate en tus fortalezas.

*Escribe tu propuesta de valor diferenciada, haz tu pirámide de marca, ten un estilo original.

*Fascina a tu audiencia meta e inicial. Sé profesional. Cada contacto le suma o le resta a tu marca.

*Cultiva tu red de amigos y contactos. El network es clave. El mundo se mueve por lealtad a los proyectos y por lealtad a grupos de personas.

*Arriésgate. Si no rompes con el statu quo, difícilmente podrás diferenciarte.

*Enfócate. Resiste la tentación a la divergencia. Busca ser el mejor en algo. Puedes obtener lo que quieras, pero no todo lo que quieras.

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