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México pesimista
Oportunidad, Innovación y Crecimiento
Escrito por Horacio Marchand   
Viernes 09 de Septiembre de 2005 10:36
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Hace unos años un suizo me comentó que México era imposible de cambiar. Que no tenía remedio.

Me aseguraba que los mexicanos aguantaban todo, que era un pueblo-víctima; que no tenía la fuerza para reclamar un Gobierno justo y que por siempre estaría dominado por la incompetencia, la avaricia de los políticos y las alianzas entre Gobiernos corruptos y una iniciativa privada amafiada.

Peor que la opinión de un europeo, está el pesimismo y fatalismo de los propios mexicanos. Un buen número de mexicanos, millones quizá, son pesimistas de lo que México es y puede ser.

No voy a caer en la autoflagelación que hacen algunos editorialistas y líderes de opinión que se la pasan recetando calificativos peyorativos al respecto de nuestro País. De aquellos que se la pasan comparándose cuando regresan de Houston o Nueva York: "allá las cosas son mucho mejores", la gente es más inteligente y honrada.

A este respecto, José Revueltas escribe: "Cuando los intelectuales y profesores pretenden definir al mexicano por su sentido de la muerte, por su resentimiento, por su propensión a la paradoja y por sus inhibiciones y elusiones sexuales, no están haciendo otra cosa que literatura barata".

Tampoco voy a caer en la auto-vanagloriación sistemática, la que afirma que los mexicanos somos unos fregones que le ganamos a todos en los chistes, o que somos, como compensando, sumamente creativos e ingeniosos.

A este respecto dice Octavio Paz: "El macho es el Gran Chingón. Una palabra resume la agresividad, impasibilidad, invulnerabilidad, uso descarnado de la violencia y demás atributos del 'macho' como el poder".

México es reflejo y producto de lo que somos; de lo que eres tú y lo que soy yo. Estamos destinados a la grandeza, como todos los pueblos del mundo, pero seguimos pensando como víctimas. ¿Hasta cuándo?

¿Qué hacer si la mayoría de los mexicanos somos pesimistas respecto a México?

Y no quiero abanderar una campaña motivacional, sino asentar que el pesimismo daña. Decir que "México no vale madre" acaba por intimidar y por castrar.

En otro tema, una reciente encuesta confirmó que cerca de la mitad de los mexicanos empacaría sus maletas y se iría a Estados Unidos a vivir.

En entrevistas a más de 2 mil 400 mexicanos adultos, cerca de la mitad (46 por ciento) dijo que de tener la oportunidad de irse a vivir a Estados Unidos dejaría México sin pensarla dos veces.

"Contrario a lo que la gente esperaría, la inclinación de migrar no está sólo entre los mexicanos pobres; este deseo se encuentra a lo largo y ancho de la sociedad mexicana", dice Roberto Suro, del Pew Hispanic Center, en Washington. Y agrega: "gente con estudios universitarios cree que tiene mayores oportunidades si se va a Estados Unidos".

Aquí algunas citas publicadas en los diferentes diarios del País: "Para nadie es novedad que el nuestro es un país de subdesarrollo. En lugar de avanzar y madurar, los signos que el País arroja son de involución".

¿"Qué esperar en México si Estados Unidos reporta que aumenta la pobreza"?

"Las autoridades mexicanas tienen mucho que aprender de estos trágicos acontecimientos que hoy viven los habitantes de Nuevo Orleans" (Huracán "Katrina").

Lo que dijo el entrenador de la Selección Mexicana (derrotada 2-0 por Estados Unidos): "Perdimos ante un equipo chico que sólo buscó su ventaja, y cuando lo logró se tiró para atrás, así jugó mi abuelita y mi tatarabuelita, éstas son tácticas de un equipo chico".

Lo que dijo un ciudadano: "No debe sorprendernos el resultado de Estados Unidos contra México en el futbol, era evidente que un país con una mentalidad triunfadora nos iba a superar continuamente con claridad tarde o temprano".

Y dos de los clásicos: "en este País, nunca saldremos de jodidos" y "hay que rezarle a la Virgen María para que le vaya bien a Estados Unidos y, por ende, a nosotros".

Y le preguntaron a Dios cuando estaba haciendo al mundo, ¿por qué le diste tanto a ese país llamado México? Y Dios contestó: es que ahí voy a poner mexicanos. Ja. Ja. Ja.

El negativismo generalizado puede provocar depresión y sentidos de impotencia en personas que, cuando niños, fueron bombardeados cotidianamente por su familia con temas pesimistas, de desaprobación al mundo, de impotencia por cambiar las cosas. Los niños sistemáticamente absorben una posición existencial de víctima y fatalidad.

Extrapolando, esto puede ocurrir a nivel país (y a nivel empresa) y convertirse en el guión de país entre sus habitantes, provocando un círculo vicioso de derrotismo.

Diversas investigaciones llevaron a Moss Kanter, de Harvard, a concluir que las transformaciones exitosas en las empresas (entidades, grupos, países) primero tienen que ser psicológicas.

Asociada está la idea del condicionamiento conductual.

Círculo virtuoso: Tienes un éxito, dominas una situación. Te sientes capaz, exhibes confianza, la gente se contagia, el discurso predominante es de logro. Y muy pronto, acumulas otro éxito y suma. Y entonces recomienza otro ciclo, el resultado: más confianza y optimismo.

Y el círculo vicioso es igual, pero exactamente a la inversa. El resultado: menos confianza y pesimismo.

Faltan muchas cosas en nuestro País y hay que señalarlas con firmeza, pero también México está en las primeras 15 economías del mundo, hay paz si se compara con el Medio Oriente, hay salud si se compara con África, hay democracia si se compara con Venezuela, hay mayores índices de felicidad si se compara con Estados Unidos.

El "juego de cuando se resalta algo bueno, lo matas con algo malo" o el de: "no tenemos remedio", son terribles. Independientemente de los beneficios personales y sociales, un México optimista es un buen negocio.

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