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| El banco de la humanidad |
| Oportunidad, Innovación y Crecimiento | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 13 de Mayo de 2005 16:50 | |||
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En Bangladesh, nación con uno de los ingresos per cápita más bajos del mundo, se desarrolla el primer banco para pobres. Y resulta que pagan mejor sus deudas que los ricos. Pero esto no es todo, los prestatarios eventualmente se convierten en dueños del banco y la mayoría de ellos son mujeres. "El hambre es la peor forma de privación de un ser humano"; esta es la premisa de Muhammad Yunus, fundador del Banco Grameen. Yunus agrega: "Sin advertirlo, los bancos han creado una casta de insolventes, de intocables. ¿Por qué los banqueros se aferran tanto a la garantía? ¿Por qué es tan necesaria? ¿Por qué quienes concibieron el sistema bancario eligieron instaurar un apartheid financiero?". Esta regla bancaria fue la primera que él eliminó al crear su banco y descubrió que los créditos a gente pobre que no tenían garantía eran pagados mejor, que los que se daban a gente adinerada con una garantía importante. "Más del 98 por ciento de nuestros préstamos son pagados. Los pobres saben que ésta es la única oportunidad que tienen para escapar de la miseria. Mientras que los ricos no le temen a la ley; saben utilizarla en beneficio propio". El inicio del banco nace de una búsqueda personal de su fundador. Yunus regresó a su país equipado con su doctorado en economía y se puso a dar clases. El caminar por las calles de Bangladesh lo incomodaba y se pasmaba de la brecha tan grande entre lo que enseñaba y lo que observaba; entre sus ideas y las realidades; entre lo que quería hacer y lo que hacía. Narra su epifanía: "Los pobres estaban en todas partes, era difícil distinguir los vivos de los muertos. Hombres, mujeres, niños: se confundían unos con otros. Casi no se podía adivinar su edad, los viejos tenían aspecto de niños, los niños parecían viejos. Nada se daba abasto". "Yo era muy sensible a la belleza y la elegancia. De pronto, comencé a tomar conciencia de la vanidad de mi enseñanza. ¿Para qué servía, si la gente se moría de hambre?". Yunus decidió abandonar las aulas. A los pocos días conoce a Sufia, una mujer de 21 años, madre de tres hijos, que se ganaba la vida fabricando asientos de bambú. En cuclillas, sobre el barro endurecido, se podían ver sus dedos callosos. Se preguntó cómo sería posible que rompiera el círculo infernal de la pobreza. Yunus se dio cuenta que Sufia ganaba el equivalente a dos centavos (pennies) al día: "Al final, ella había trabajado por casi nada. Estábamos frente a una forma de esclavitud. El intermediario se las arreglaba siempre para pagarle a Sufia un precio que no le permitiera recuperar los materiales y volvía a pedir prestado". "Y cuánto cuesta el bambú", preguntó Yunus. Costaba el equivalente a 20 centavos americanos. Por 20 centavos no podía romperse el ciclo de la pobreza. Ayudado por universitarios, Yunus se puso a averiguar los montos que le hacían falta a la gente trabajadora de la aldea para liberarse de las condiciones impuestas por el prestador. La cifra fueron 27 dólares. Le quiso dar un shock. Por 27 dólares, 42 de las personas más trabajadoras de la aldea podrían cambiar su vida. Dice Yunus que para escapar la vergüenza sacó los 27 dólares de su bolsa y le dijo a su alumno que los repartiera entre las 42 personas; que les dijera que era un préstamo pero que por lo pronto vendieran sus cosas al mejor postor. Se fue directo al banco y les explicó lo que había visto. El banco le dijo a Yunus lo de siempre, que no pagaban y que eran montos ridículos. Tocó varias puertas, incluso las de gobierno, y todos le dijeron lo mismo. En un arranque de desesperación él se ofreció a garantizar los préstamos. Uno de los bancos liberó los créditos. Toda la aldea pagó puntualmente. Luego lo intentaron con otras aldeas y todos pagaron. Yunus apenas cabía de la emoción. La expansión del esquema llegó a 100 aldeas, hasta que se dijo a sí mismo que mejor él pondría un banco. En 1983 quedó establecido el nuevo banco. Para el 2004 el Banco Grameen trabaja con más de 46,000 aldeas, tiene 1,267 sucursales y más de 12,000 funcionarios. Han prestado más de 4,500 millones de dólares en préstamos menores a los 200 dólares. Anualmente 3.7 millones de personas reciben la oportunidad de cambiar su vida. Algunos datos adicionales del banco: Los más pobres de los pobres. Para acceder a un crédito es necesario ser pobre (el objetivo es atender al 10% más pobre de la población). No hay garantía. No se exige garantía material de ningún tipo. Prioridad a las mujeres. 94 % de los prestatarios son mujeres, ya que ellas han demostrado que son mejores administradoras e invierten en la familia. Autosustentabilidad. No acepta donaciones como muestra de que es una empresa autosustentable. Los prestatarios son los dueños del banco. Poseen 96% del capital (4% el gobierno). Al recibir el primer préstamo es obligación adquirir una acción del BG. Ocho de los doce directores son prestatarios. Microcréditos. El promedio de los préstamos es de us $160; todos pagan intereses (autosustentabilidad). Créditos individuales. Son a emprendedores. Formación de grupos. Si bien los préstamos son individuales, se forman grupos de cinco personas y esto genera una presión y cooperación grupal. Crecimiento. Inicialmente el monto del préstamo es bajo, pero si la persona cumple se pueden incrementar. Experiencias como la de Yunus y su Banco Grameen son refrescantes. Eso de ser empresa socialmente responsable típicamente implica un esfuerzo adicional por parte de la empresa, mientras que una empresa montada y estructurada sobre éste espíritu lo trae en su código desde su nacimiento. En un mundo cada vez más cínico y materialista, resulta alentador encontrar negocios humanistas que sean rentables y expansivos; algo así como producto de un idealismo práctico. Muhammad Yunus confirma que esto sí es posible. Atención: se solicita un Yunus latinoamericano. Artículo leído: 1020 veces. 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