Hoy te recomiendo

  • Pecado 8: Negación
    “De ninguna manera, yo nunca lo haría. Así no soy yo”. Es fascinante observar cuando una...
  • Lo duro quebrado
    La obsesión por los datos duros tiene atrapado al mundo occidental. Se acabó el respeto a lo...
  • La constante del cambio
    Cambiar cuesta. No cambiar también cuesta. Pero intentar cambiar y acabar con no hacerlo, cuesta...
  • Despedida a las 4P's
    Lo que la ley de rendimientos decrecientes es para los economistas, el cargo y el abono para los...
  • Ideako y su Mente Voladora, parte 4
    Ideako y su Mente Voladora Parte 4Memorias, Confesiones, Invenciones, Alucines (como antecedente,...
  • Clientes desiguales
    No todos los clientes son iguales y no todos ameritan el mismo trato. Aunque la idea de igualdad se...

Recomendaciones de Usuarios

Busca por palabra clave

Conéctate con Facebook

Regístrate y obtén contenido exclusivo

Crea una cuenta y recibe gratuitamente escritos, recomendaciones y las últimas noticias del mundo del Marketing, la Innovación y la Estrategia directamente en tu mail, además de tener acceso a contenido exclusivo.



Noveísmo
Oportunidad, Innovación y Crecimiento
Escrito por Horacio Marchand   
Viernes 16 de Abril de 2004 10:17
AddThis Social Bookmark Button

¿Fastidiado? Cámbiate de ciudad o de país. ¿Atribulado y frustrado con tu empleo? Busca uno nuevo, ya. ¿Sólo e incomprendido? Consíguete una novia nueva. ¿Desesperado? Tómate un sabático -del tiempo que sea- y cambia de aires. ¿Te sientes feo? Ve con el estilista, cómprate ropa nueva. ¿Todavía te sientes feo? Ve con un cirujano plástico.


Y esa es la promesa que parece que no es muy cumplidora: si hacemos x, y, z, entonces seremos otros -o por lo menos nos dará esa ilusión. Pensamos que tiene que haber algo en el mercado que nos haga más guapos, más inteligentes, más jóvenes, más integrados, más fuertes, más sabios.

¿O no?

Y es en las transiciones donde parece que nos sentimos mejor. Es en el proceso de cambio de lo viejo a lo nuevo, donde nos sentimos ganchados, como si fuéramos adictos a lo “nuevo”.

Los comienzos, los principios, los cambios, son bellos, retadores, y estimulantes. Dan la impresión de que al cambiar algo dejaremos de ser las viejas versiones de nosotros mismos.

Nada como un romance nuevo en plena primavera. Cuando se está enamorado el rostro se nos pone rosita, el peso se aligera, estamos animosos, dadivosos, divertidos, relajados; sonreímos más y la vida nos regresa la sonrisa.

Un empleo nuevo, qué emoción. Aquí sí me van a reconocer lo que valgo, me van a dar independencia, el ambiente se ve bueno, las oficinas están agradables: cómo duré tanto en mi otro trabajo.

Pregúntale a cualquier pareja joven si se quieren ir a “estudiar la maestría” a otro país de recién casados; qué más pueden pedir: una luna de miel prolongada y una sensación de ellos vs. el nuevo mundo.

Llevado al extremo, el efecto de lo “nuevo” también puede caer en lo patológico, pero no deja de reflejar una propensión del humano a la renovación -como sea que cada quien la interprete. Un hombre cincuentón norteamericano fue encarcelado por haber abandonado a cinco esposas -tres de ellas con hijos. La rutina era llegar a un pueblo nuevo, con una identidad nueva, se conseguía un empleo nuevo, una esposa nueva y después de un promedio de cinco años, decidía no regresar a su hogar y simplemente desaparecía de un día a otro. Con tintes de novela, abandonaba en sigilo a su vieja vida y se aventuraba a una nueva. Cuando le preguntaron por qué hacía esto, contestó que porque se aburría. Oh my God.

Desde el punto de vista de mercadotecnia de productos, la promesa de venta se basa en que: si usas esto que es nuevo, tú serás renovado.

Y por ahí andan los nuevos perfumes –y lociones para hombres- que tiene feromonas humanas o algún otro tipo de químico exótico, que al combinarse con la piel ofrecen una mezcla irresistible. Te harán deseable, sexy, seductor y el sexo opuesto caerá rendido. ¿Desde que uso x loción, mi vida cambió?

Ah, y las fajas con nueva tecnología y fibras de vanguardia. Las que aprisionan amablemente los glúteos, el abdomen y llantitas. ¿Si uso x faja, de seguro ligo, consigo pareja y entonces seré feliz?

También está el nuevo producto para el aliento que trabaja desde adentro del intestino, y que dura horas enteras. Los besos serán los mejores de tu vida. ¿Con x fresco-aliento, ahora sí estaré seguro, le van a encantar mis besotes y me va amar?

Los publicistas suelen cargar de magia los productos y servicios que comunican porque -como niños chiquitos- la masa queremos creer en la magia de la transformación de lo que adquirimos.

Un buen amigo cambia su personalidad -es otro- cuando se pone sus anteojos oscuros; el problema es que ni de noche se los quiere quitar.

Algo similar ocurre cuando la mujer se pone un vestido nuevo o regresa de la estilista; y más nos vale a los hombres notarlo, y decírselo varias veces: qué bonita quedaste.

Y desde niños parece que esto ya está formado. La niña –apenas con cuatro años- se puso firme: ella quería ponerse el vestido de su prima mayor. No hubo poder humano para poderle quitar ese floreado vestido, a pesar de que le arrastraba y podía tropezarse. Tras llantos y gritos, se salió con la suya. Cuando la lucha cesó y el ambiente se relajó, le pidieron que modelara, y caminó como en pasarela, se volteó como modelo. Qué bonita te ves con ese vestido. Y ella, sonriendo dijo “soy una princesa”.

Aparte del aspecto transformador en lo personal. El manejo de lo Nuevo es un vehículo de comunicación ya que le da a la gente de qué hablar, al mismo tiempo que funciona como un método para establecer o validar cierta condición social dentro de un grupo. Por ejemplo, ¿conoces las islas griegas; no has ido al nuevo sector de Valle de Bravo; ya fuiste a x restaurante nuevo; qué te parecieron los videos de los políticos; ya viste la Pasión de Cristo?

Y este es uno de los puntos fundamentales de un negocio: llevar el negocio a lo coloquial, que se hable de él, que se recomiende. La relaciones públicas, en el sentido amplio, sigue siendo la forma más efectiva de dar a conocer y/o promover un negocio.

Resumiendo, la sensación de transformación con lo “nuevo” no es permanente, es volátil por naturaleza. Por ejemplo si viajamos, como quiera ahí nos llevamos a nosotros mismos: la “solución geográfica o de locación”, rara vez funciona.

Dicho todo lo anterior, me permito proponer un nuevo término: Noveísmo, que se podría definir de la siguiente forma:

1.-La creencia de que al experimentar y/o incorporar algo nuevo, todo cambiará para bien.

2.-La propensión a buscar cosas nuevas para aliviar situaciones y problemas actuales, con la expectativa de que - por ese simple hecho- desaparezcan.

3.- La búsqueda incesante de algo externo, para llenar una necesidad interna.

A los mercadólogos: ojo, el noveísmo es una mina de oro. A los consumidores: cuidado, el noveísmo puede convertirse en una trampa.

Este fin de semana haz algo -responsablemente- que nunca hayas hecho antes en tu vida. Atrévete, rejuvenécete, y disfruta de lo satisfacción, usualmente temporal, de la renovación.

Artículo leído: 1149 veces.
Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)add comment

Utiliza el siguiente formulario para escribir tu comentario
ventana chica | ventana grande

busy
 

Busca por palabra clave