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Nueva Zelanda: kiwis, Maoris, cerca de Australia, hablan inglés chistoso, montañas con nieve. Ése era “el posicionamiento” que yo tenía de esa nueva Nación al otro lado del mundo, que ganaba una y otra vez el Oscar. Para los neozelandeses el Señor de los Anillos era su película. Clark, la Primer Ministro, celebraba a grito abierto al igual que el Ministro de Lord of the Rings –asignado para el propósito de la película-. ¿Cómo le hicieron?
Aparte de que la trilogía tiene el potencial de convertirse en la que más dinero haya ganado en la historia del cine, los logros para Nueva Zelanda han sido abundantes: el turismo va en ascenso, así como el orgullo nacional, la actitud de sí se puede, la consolidación de una nueva industria convirtiendo a su país en un polo cultural y de cine. ¿Cómo un país chiquito, remoto, aislado, de repente se pinta en el mapa de la industria del cine sin el talento multinacional que llega a EUA o un Silicon Valley –catalizador de efectos especiales-? Y me topé con un resumen que hizo el Wall Street Journal/Marzo 2 de una plática que Ruth Harley CEO de New Zealand Film Comission, dio al Asia Society en Nueva York. A continuación los puntos clave: 1. Pensamiento global.- No hay otra forma de verlo, la estrategia (de hacer a Nueva Zelanda potencia del cine) tiene que estar basada en distribución y exposición global, con una amplia red para soportarla. 2. Paciencia.- La única manera de encontrar talento sobresaliente es tener el valor para aceptar un alto grado de fracaso ya que eventualmente llegará el éxito. 3. Dinero.- La Film Comission empezó en 1978 con 250,000 dólares, y hoy tiene 9 millones. El año que entra contará con 14 millones. El dinero viene 50% del Gobierno, 40% de la Lotería Estatal, y el resto de utilidades de los filmes que apoyan. 4. Libertad Creativa.- a final del día, la visión del que hace el filme es la que predomina. 5. Identidad Nacional.- La mayoría de los filmes se basan en literatura de Nueva Zelanda. 6. Espíritu emprendedor.- la visión de la comisión no es subsidiar cine –algo que en México nos hemos acostumbrado a esperar y pedir-, sino que la participación es la de un inversionista. 7. Apoyo desde arriba.- La verdadera arma secreta, afirma Harley, es la Primer Ministro Helen Clark, que aparte asumió el puesto de Ministro de Artes, Cultura y Tradición (Heritage). Y su compromiso ha sido impulsar a las artes –no sólo al cine-. Simultáneamente Hodgson, Ministro de Investigación, Ciencia y Tecnología, fue nombrado: Minister for Lord of the Rings. Desde un punto de vista de estrategia de negocios los ingredientes y la secuencia son claros: Visión, Intención Estratégica, Alineación de Recursos, Asignación de Campeones, Apuesta, Ejecución. Aunque no es un modelo directamente extrapolable, me voy a permitir hacerlo para nuevamente remarcar la necesidad de una visión aunada a una intención estratégica articulada a nivel país. El desarrollo se concibe, y se ejecuta. Y México está atorado: la minería y agricultura enterradas en el pasado, al tiempo que la industria y la mente maquiladora perdieron vigencia. ¿Por qué México no puede crear una industria nueva donde tengamos ventajas competitivas únicas y exista una gran oportunidad de mercado? Intención estratégica: Hacer de México el respiro del mundo; el lugar enfocado a que la persona se encuentre a sí misma, pueda explorar estilos alternativos de vida y al mismo tiempo encuentre opciones de alta tecnología por sí desea seguir trabajando. Generar el concepto mundial de Winter Mexicans (en invierno se va a México). Definida la intención estratégica, emulemos los puntos de arriba, conforme a Harley. 1. Pensamiento global.- El mundo desarrollado está en crisis: alcoholismo, depresión, obesidad, males cardíacos, drogadicción. Su progreso lo paga caro con el exceso y la deshumanización. La oportunidad de mercado es enorme. Toda una región volcada al bienestar, el esparcimiento y la superación apoyados en tecnología sería un acierto. 2. Paciencia.- Es momento de una iniciativa que lejos de seguir a los líderes, cree una industria nueva, que podría llamarse Industria de la Humanidad, que estará montada sobre recursos y ventajas competitivas no copiables como el clima privilegiado, diversidad de playas, vocación de servicio, dominio del inglés y folklore mexicano. 3. Dinero.- El gobierno mexicano apoyaría a industrias de la hospitalidad: escuelas de turismo, emprendedores de turismo, spas, viajes de aventura, premios nacionales de servicio, apertura de oportunidades para emprendedores de todos tamaños. Los llamados microchangarros con un enfoque. 4. Libertad creativa.- Se convocaría a líderes mundiales relacionados con la salud y/o métodos alternativos de vida a que vinieran a montar sus centros de investigación y prácticas. Se les facilitaría, como si fueran altos empleados de México, una casa en una selva tropical o la playa, y se crearía un gran centro habilitado con fibra óptica y telecomunicaciones. 5. Identidad Nacional.- Urge. Nos falta creer otra vez y encontrar un ángulo competitivo. 6. Espíritu emprendedor.- Basta de llorarle al gobierno aunque haya mucho en lo que puede ayudar. ¿Dónde están los Peter Jackson de México? La chispa viene de acá, el Gobierno está más bien a la espera de posibilidades. 7. Apoyo desde arriba.- Fox, Creel, Slim, o alguien: Secretario de la Industria de la Humanidad; objetivo: crecer en 10 las visitas a México, crear el concepto de Winter Mexicans, traer líderes mundiales, equiparlos, crear polos de desarrollo en esta industria nueva. Si ya pensaste que esto es imposible, estás haciendo justamente lo que nos impide movernos hacia delante como país: poca fe, baja autoestima, cero confianza. Si ésta no es una buena idea, que vengan otras. Para más información sobre la Industria de la Humanidad, mándame un mail solicitando Serie México.
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