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Es una fiel acompañante que va contigo a todos lados. Amanece reposando sobre tu cama, se va contigo a la regadera, te mira atenta al espejo cada vez que te vistes y te desvistes. Cuando te vas de viaje regresa revitalizada, se redondea y se involucra contigo un poquito más. Su época preferida es la Navidad porque ahí le dedicas más que nunca en el año. Ah, y es muy difícil quitársela; cuesta mucho, muchísimo. Así es la panza, que de cariño le dices pancita. ¿A qué horas aparece la pancita? ¿Cuándo se brinca la frontera para que te digan gordito o gordita?
La panza es curiosa porque con frecuencia se asoma sin afectar al resto de la constitución de la persona e incluso la cintura puede quedarse con la misma talla. Cuando se mira a alguien de espalda, hasta puede no verse su panza; pero si la persona se pone de lado aparece la protuberancia: manifiesta, orgullosa, como un pavorreal presumido. A las mujeres normalmente el asunto les empieza en glúteos, caderas y piernas, para luego migrar lentamente hacia la panza. La Panza Clásica Mexicana (PCM) luce bastante parecida en los cuerpos de agentes de tránsito, taxistas y aduanales. Es como si hubiera un arquitecto cósmico que en las noches se las esculpiera igualitas, misma dirección, mismo volumen, mismos dobleces. Pero la PCM no discrimina. A los ejecutivos les ayuda el traje, que sin duda sigue siendo tan popular a través de los años porque esconde la cintura grande, llantitas y todo lo demás. La pancita del recién casado quizá sea el comienzo de todo. Estar gordo en estos tiempos es como vivir fuera de moda. Y la panza parece ser el sello de la gente madura y sedentaria, del anti-atleta y de lo que no es sexy. ¿De dónde viene esta imposición de un mundo superdelgado? ¿Tan fuertes son los anuncios, películas y la industria del entretenimiento? ¿Paulina Rubio gordita, con lonjas, papada, meneando el cuerpo cantando "Yo no Soy esa Mujer"? ¿Luis Miguel cachetón y regordete como Capulina? Con pocas excepciones, Hollywood, HBO, Televisa, Televisión Azteca y las agencias de publicidad en Madison Street prefieren a la "no panza", es decir al abdomen liso, musculoso, marcado. La mitología de la mujer y el hombre delgado está impregnada en el ambiente. Y el cliché de antes "las gorditas estaban de moda", quién sabe dónde quedó. Pareciera que las personas flacas son más jóvenes, más saludables, más inteligentes y, sin duda, mucho más cool; y que los gorditos, entonces son, aparte de todo lo contrario: incapaces de controlarse, torpes y con baja autoestima. El extremo de los remedios: la cirugía que con un anillo atrapa al estómago y lo reduce de tamaño para "que se llene rápido". Como todo, hay casos de éxito notorios y casos de terror. También en el extremo están las cada vez más comunes: anorexia y bulimia. Entre los remedios menos invasivos que conforman a esta industria de billones de dólares están: Spas, dietistas, acupuntura, entrenadores, Pilates, Yoga, gimnasios, pastillas de reducción, fajas, aditamentos electrónicos, Acupuntura, Aerobics, bodybuilding, nadar, bajar ansiedad, parches, metales, meditación y más de 300 tipos de dietas. Las dietas en general caen en los rubros de: calorías, grasas, carbohidratos, azúcares. Las dietas más populares toman una de estas variables, y se dedican a llevar un marcador de cuánto se ingirió con precisión matemática. Y la carrera por la dieta perfecta es férrea, algunas de ellas: La Zona, la Anti-dieta, Los Asteriscos, la China, la del Dr. Phil, Quitakilos, Acupuntura, la glandular, la de no cenar, eliminar el alcohol, dejar de comer, la de Atkins. La dieta Atkins es la que parece llevar la delantera. EUA, donde muchas de las modas del mundo comienzan y/o se validan, está convencida de esta dieta. La tesis de Atkins: bajar la cuenta de carbohidratos y listo. Por ende, puedes comer lo que quieras de carne y huevos (bajos en carbohidratos). Entonces uno se puede dejar caer con: un semi-crudo prime rib, un suave T-Bone steak, arrachera con chiles toreados, taquitos de trompo o de alambre (moderada la tortilla), chicharrones en salsa verde, filete Mignon bañado en salsa de champiñones. Y aunque estén cargadas de grasas saturadas, no pasa con Atkins porque se apura de carbohidratos. ¿Comer grasa y bajar de peso? La idea es bastante seductora. Los restauranteros y oferentes de comida empacada ya le entendieron a esto y, gracias a los millones de norteamericanos que han perdido peso a-la-Atkins, han diseñado y preparado menús (Atkins sandwich, Atkins menu, Atkins friendly). Como todas las dietas tienen alguna bronca -aparte del rebote famoso- en el caso de Atkins es que la receta de bajos carbohidratos y alta grasa es, según muchos, un atentado contra el corazón. Y en respuesta, los herederos de Atkins han empezado a recomendar el consumo de otras carnes no rojas y que las rojas no excedan 20 por ciento del total de carne consumida. La industria de la belleza y la juventud seguirá floreciendo: cirugías plásticas, implantes, y en el futuro renovación de órganos, así como toda la diversidad de la biogenética. Lejos de disminuirse, la industria de la vanidad irá en ascenso. Y esto prepara, como casi todos los ciclos de la humanidad, el camino para una nueva corriente que se podría llamar "envejecer con gracia", que promueva lo natural, lo orgánico, los gorditos felices y saludables, los valores tradicionales y profundos, sobre los novedosos y superficiales; que estén en contra de la persona plástica, light, hueca y sin sentido en la vida. La respuesta con frecuencia está en el equilibrio, aunque la lucha se libra allá en las fronteras, allá en los parámetros de lo que es bello y lo que es imposiblemente perfecto.
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