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| Oportunidad, Innovación y Crecimiento | |||
| Escrito por Horacio Marchand | |||
| Viernes 03 de Diciembre de 2010 12:34 | |||
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Líderes y directivos, y para el caso todos en general, nos negamos a mirar de frente a aquello que dejó de ser, a desinvertir en lo que ya no da, a dejar morir o, incluso, eliminar aquella estrategia, negocio o producto que se le fue su tiempo. Nos aferramos a lo que ya decidimos y lo justificamos a capa y espada para proteger nuestro ego. Tendemos a repetirnos una y otra vez, y buscamos hacer lo que siempre hemos hecho y que alguna vez funcionó. Es comprensible que nuestro énfasis esté en la vida y en la reproducción; pero para que esto pueda ocurrir tiene que haber muerte. Es que la muerte reactiva el proceso de creación, libera recursos, reenfoca energías y activa nuevos rumbos. Cuantos errores no se han cometido en el mundo empresarial por no respetar a los "procesos de muerte", por llamarles de alguna manera, y por no quererlos enfrentar. Una oportunidad de negocio con el tiempo se erosiona, un ángulo competitivo pierde filo y un empresario o ejecutivo cae en zona de confort y acaba estrellado. A nadie nos gusta hablar de muerte pero es tan vital como la vida misma. Como si se tratara de las cuatro estaciones, la muerte es una etapa más en un ciclo por lo que conviene mirar a la naturaleza y aprender de su lógica sistémica y organizacional. La apoptosis, o "muerte celular programada", es una forma de suicidio celular genéticamente definido que ocurre fisiológicamente durante la renovación y regulación del sistema inmunitario. Los mecanismos que regulan la muerte celular son esenciales para el normal desarrollo y mantenimiento de la homeostasia (equilibrio/balance). Apoptosis viene del griego: "caída de las hojas de un árbol o de los pétalos de una flor" y en palabras del doctor Jorge Fernández, director de Radiología del Hospital San José, en Monterrey, la apoptosis bien podría ser el equivalente al Santo Grial de la medicina, por la gran cantidad de ramificaciones e implicaciones que arrastra. Como en la vida, los ciclos empresariales son circulares: Arie De Geus encontró que la vida promedio de empresas en Japón es 12.5 años mientras que en Alemania había disminuido de 45 a 18 años; en Francia, de 13 a 9 y en Inglaterra, de 10 a 4 años. Retomo el esquema que escribí hace tiempo en relación con las etapas o ciclos de una empresa. I. Etapa Revolucionaria/Nacimiento. II. Etapa Crecimiento. III. Etapa Consolidación. IV. Etapa Autocomplacencia. V. Etapa Erosión (o, en su defecto, Actualización). VI. Etapa de Muerte (o de Reinvención). Renacer necesariamente implica tener que sufrir la muerte de la vieja versión de tí mismo y/o tu compañía. En un símil de la apoptosis, renacer te obliga a "matar a las células sagradas" y adoptar elementos novedosos y vitales para que actualicen al paradigma predominante. Este enfoque también es aplicable en diferentes frentes: A nivel de portafolio de negocios, los grupos empresariales tuvieron que aprender a despedirse de ciertas unidades de negocio que no encajaban con su orientación estratégica. A nivel de líneas de producto, algunas tienen que ser eliminadas para dar espacio vital a nuevos emprendimientos. Y también los líderes tienen que ser renovados. Hay líderes para diferentes tiempos: unos que funcionan mejor en la parte del crecimiento, otros que son mejores en la consolidación. Seguir vigente implica volver a empezar. Si no hay exploración, aventura y audacia, se incurre en el riesgo de que el negocio quede eventualmente desincronizado del entorno y los líderes confundidos respecto a dónde perdieron su camino. Artículo leído: 1042 veces. Te invitamos a participar opinando en la sección de Comentarios (0)
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