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Medallas para méxico
Marketing
Escrito por Horacio Marchand   
Viernes 20 de Agosto de 2004 16:46
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''Yo puedo hacer cualquier cosa que quiera; no puedo hacer todo lo que yo quiera''. Anónimo

No le voy a echar más tierra al asunto, ni me voy a quejar. Lo que voy a hacer es plantear una propuesta para que los mexicanos ganemos medallas en las siguientes Olimpiadas; en 4, 8, 12 años más. Para la perspectiva: Michael Phelps, nadador norteamericano, aspiraba a ganar 8 medallas de oro para él y su país, al mismo tiempo que especialistas pronostican entre 4 y 6 medallas para todo el equipo representativo de México.

Al momento de escribir esto, no nos hemos ni acercado al bronce. Los mismos de siempre siguen ganando medallas -Australia, Estados Unidos, Rusia, Japón, Francia, etcétera-, si acaso la sorpresa es China, que continúa favorecido por los astros en muchos sentidos. De los latinoamericanos Brasil, Colombia, Argentina y Cuba ya hicieron sonar su himno nacional.

La trayectoria de lo que ocurrirá en las siguientes Olimpiadas nos llevará a lo mismo de siempre. No podemos esperar resultados diferentes si seguimos haciendo lo mismo. Y tomando algunos principios para la generación e implementación de estrategia, a continuación los pasos.



1.- Renovación.- Despedir a todos los directivos que llevan años al frente y renovar de tajo a los responsables -la lógica es realmente sencilla. Presentar a los nuevos públicamente, hacerlos que hagan una propuesta sintetizada y se difunda en los medios masivos con compromisos cuantificables y monitoreables.



2.- Enfoque.- No se puede ser bueno en todo y los recursos son limitados. Hay que escoger las batallas y ganarlas.

Conviene competir en pocas disciplinas con un ángulo competitivo definido, donde tenemos y/o tendríamos ventajas. Aunque tímidos, ya ha habido resultados por ejemplo en: marcha, box, atletismo.



3.- Asignación de recursos.- Al escoger, se enfocan recursos, se asignan inteligentemente y se alinean. Es mejor mandar a 15 deportistas con posibilidades reales de oro, que a más de 100 con pocas posibilidades de medalla.

En este caso, se incrementarían los patrocinios, se organizarían más competencias internacionales; y a través de diversos planes de medios, campañas de relaciones públicas, etcétera, se buscaría hacer héroes nacionales. Con marketing y resultados se harían héroes y los héroes sí ganan.



4.- Visión de futuro.- Al renovar directivos, enfocarnos y asignar recursos, se pensaría a más largo plazo. Por ejemplo, los españoles con el tenis, que con un plan maestro les tomó unos 10 años hacer de España una potencia tenística.

La estrategia española empezó una década antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona. El crecimiento del tenis español inició con la creación de la Escuela de Maestría de Tenis de la Real Federación Española en coordinación con la Universidad de Madrid a principios de los 80 (intención estratégica).

La Escuela se centró en el desarrollo de aspectos tácticos, técnicos, físicos y mentales del juego, y para desarrollarse se crearon centros regionales de entrenamiento para concentrar a los talentos infantiles por temporadas, por lo que la preparación de los tenistas transcurre entre estos centros y sus respectivos clubes (asignación de recursos).

En resumen, hay que cuidar y cultivar a los campeones del futuro y que no se mueran de hambre en el proceso. Es más, hay que convertir en millonarios a los ganadores. El espíritu nacionalista se alimenta cuando está bien pagado. Nada como el éxito y la gloria para inspirar a las nuevas generaciones.



5.- El Efecto Guevara.- Entonces nos la creemos todos. Al ocurrir los cuatro pasos de arriba empezamos a crear una autoestima y una intención con posibilidad de cristalización. Esto evocará el "ahora sí, es diferente", y tendremos campeones nuevos, fuertes, casi invencibles; entonces la profecía auto-cumplida llegará. A este efecto le llamaré el Efecto Guevara, que independientemente de la medalla que gane o no, Ana ya nos dio mucho.



6.- Escuela.- Se podrán crear escuelas con toda la mística propia de los héroes nacionales. Quién no va a querer inscribirse en la Escuela de Velocidad Ana Guevara o la Escuela de Precisión Fernando Platas. Naturalmente que no todos los deportistas tendrán el perfil de ser cabeza de escuela, pero con que funcionen unos cuantos es suficiente.



7.- Tradición.- Cuidado con las rumanas en gimnasia olímpica; con los norteamericanos y australianos en natación; con los etíopes en maratón; con los brasileños en el soccer.

Y con los mexicanos ¿en qué? Como decimos en marketing: la categoría está virgen y hay una posibilidad enorme.

Por ejemplo, si elegimos el maratón. La altura de la Ciudad de México y sus alrededores ayuda a los deportistas en su entrenamiento, y por lo mismo podríamos imaginar a cientos de mexicanos, bajo los mejores entrenadores del mundo, subiendo la Pirámide del Sol contra reloj u organizando competencias contra los tarahumaras de Chihuahua.

Mística, mercadotecnia y triunfo. El verdadero progreso se diseña, y se empieza por una estrategia.

¿Qué tal un campeón olímpico tarahumara? Sin duda lo amaría el mundo entero.

¿Y uno descendiente de los mayas en levantamiento de pesas evocando la fuerza con la que construyeron las pirámides? ¿Y un par de altotas mujeres de Sonora compitiendo en volibol playero? ¿Y unos clavadistas, nativos de Acapulco y que entrenan en La Quebrada?

Las posibilidades son increíbles si conectamos la intención estratégica con la determinación de ganar. Entre más de 100 millones de mexicanos tiene que haber cientos de medallas de oro en potencia.

Esta columna se la dedico a Ana Guevara, y espero que tras el oro ataque frontalmente al establishment olímpico mexicano.

Ah, y por si está confusa la cita anónima del principio, se refiere a la fuerza del enfoque.

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