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Tinta Indeleble
Marketing
Escrito por Horacio Marchand   
Lunes 29 de Noviembre de 1999 18:00
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Como toda buena estrategia en estos tiempos, la de Fox se basó en el mercado. Identificó los "dolores" primordiales de la población, le dio duro a la competencia con su léxico y estilo bronco, y se dirigió de distintas maneras a diferentes mercados meta.

 

 

 

El mercado .

Dos grupos de electores catalizaron el triunfo de Fox: los jóvenes y los que gozaban de mayor educación.

De los 18 a los 24 años, el 50 por ciento votó por Fox, mientras que Labastida recogió el 32. De las personas con estudios universitarios, el 60 votó por el PAN y el 22 por el PRI (encuesta de salida del Grupo REFORMA).

A los jóvenes, rebeldes por naturaleza y por su edad, les impresionó el diálogo directo y fresco de Fox.

Las retóricas, apasionamientos sofisticados e incluso las lágrimas de algunos políticos lucen anacrónicas ante una juventud que emerge.

Fox repetidamente se refería a sus auditorios como mexicanos y mexicanas; hombres y mujeres. Siempre le dio su lugar a la mujer, que a final de cuentas influye directamente en el voto de sus hijos.

El candidato .

El estilo bronco de Fox no pasó desapercibido como una de sus debilidades potenciales. Y la competencia no desaprovechó para atacarlo.

Por ejemplo en el lío de ponerse de acuerdo para el segundo debate, lo que se llamó "el debate del debate", donde Fox lució testarudo arguyendo que le habían puesto una trampa y salió "perdiendo" del encuentro.

En el debate televisivo que por fin se dio, se sacó la espina y empezó disculpándose. Se disipó la tensión y se concentró en los mensajes, recuperando terreno.

Pero lo aventado y lo bronco eran características necesarias. El mercado (electorado) tenía que creer en alguien que podría echarse a cuestas el luchar contra un sistema de 71 años. No podía ser un debilón, sino alguien que demostrara que tenía los pantalones puestos.

La competencia .

La credibilidad es crítica. Labastida tenía pocos argumentos de venta. Heredó más pasivos que activos.

¿Qué podía decir? ¿Qué podía prometer que no había sido prometido antes?

Las cifras y los números macros, independientemente de las percepciones y las posiciones, pedían a gritos una renovación en la administración del país.

Al PRI no le quedó otra mas que llamarse el Nuevo PRI. Su logotipo fue rediseñado con un tono gris en lugar de blanco y se le dio más dimensión al icono.

Labastida, producto de la primera elección nacional del partido, quizá era el candidato más fuerte que podía haber tenido un partido en función de que surgió de la base. Y a diferencia de otros priístas, no tenía en contra historias turbias.

Sin embargo, su posición era realmente difícil.

El argumento más sólido que pudo haber tenido, el de más vale malo conocido que bueno por conocer, perdía fuerza cada sexenio que terminaba en crisis.

Para rematar, el Nuevo PRI pareció diluirse cuando viejos y controvertidos priístas fueron llamados a unirse a la campaña de Labastida, afectando la credibilidad.

El eslogan .

Un eslogan es poderoso. Es la idea asociada que identifica a un producto, a una persona o a un movimiento social. No puede subestimarse su valor.

Fox se centró en el "YA": Ya es hora de un cambio histórico, ya se acabó el régimen viejo, ya cada vez somos más. Ya ganamos. Ya, ya, ya...

Carlos Monsivais le llamó el elemento del hartazgo. Pero también está implícito el elemento de la historia, del movimiento de los ciudadanos, de su empowerement. Y sobre ambos se construyó el espíritu de la campaña de Fox.

YA.

Corto, al grano, poderoso.

"Vender" a un candidato no es como vender un producto. Un producto se consume, y se desecha. Con un candidato se convive, se disfruta o se sufre.

Mientras que Labastida, a pesar de su buena intención, ofrecía computadoras e inglés, Fox ofrecía que fuéramos parte de la transformación del país.

El eslogan de Labastida: "Que el poder sirva a la gente", aparte de ser largo, refleja poco de la necesidad del mercado.

En un país donde se ha abusado del poder, meter la palabra "poder" en un eslogan de campaña se antoja arriesgado.

Posteriormente, en la fase final de la campaña, la palabra "poder" se eliminó y quedó para servir a la gente.

El YA, asociado con Fox, era congruente con su imagen de intolerante y de agresividad. Algo así como "no solamente el eslogan es de ya, sino que en mis actos y expresiones, se refleja que voy en serio, que no le tengo miedo al sistema, y que tengo lo que se requiere para gobernar al país. Yo sí puedo, si tan sólo me dan su voto".

Las sensaciones .

La sensación de ver la primera encuesta de salida en la televisión, fue impactante.

La sensación de ver que todos los medios de información coincidían fue increíble.

La sensación de que no se escuchaba "fraude" por ningún lado, fue confortante.

La sensación de que en cualquier minuto podía salir la noticia de que "se cayó el sistema", fue enervante.

La sensación de escuchar a Woldenberg, del IFE, confirmando las tendencias, fue interesante.

La sensación de escuchar a Zedillo, inmediatamente después del IFE, diciendo que Fox sería el próximo Presidente, fue contundente.

Tantas emociones demandaban un trago, pero había ley seca.

La marca de "México" ya no será la de antes, hemos hecho historia. Aquí también se puede, se da la alternancia y se compite por el poder. Y si el partido que gana no la hace, en la siguiente pierde. Incluyendo al de Fox.

¡Viva México!

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