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¿Le seguimos o tiramos la toalla?
Por Horacio Marchand
¿Le seguimos o tiramos la toalla? ¿Cuánto tiempo insistir para conquistar una meta? ¿Cuántos intentos fallidos, obstáculos vencidos y golpes superados tenemos que pasar? ¿Y qué si, a pesar de nuestro esfuerzo y sacrificios, nunca lo logramos?
No alcanzo a apreciar la diferencia entre los perseverantes y los tercos. Son lo mismo y si acaso es cuestión de grado y de éxito. Si el terco logra la meta, en ese preciso momento se da la metamorfosis y se convierte en un respetado perseverante.
Y con esto vuelvo a la eterna discusión de: ¿Qué hace el éxito?
Algunos dicen que es determinismo sociopsicocultural (nurture); otros dicen que es determinismo biológico (nature); otros más lo explican simplemente como talento, destreza, preparación, ambición y/o la disciplina.
Yo me quiero centrar en la terquedad y en la suerte.
Por ejemplo, hay miles de libros escritos que tienen el potencial de convertirse en best-sellers mundiales o de impactar a la humanidad entera, pero que no se publicaron en función de que los autores se cansaron del rechazo.
Aunque sea difícil de creer, a la ahora mujer más rica de Inglaterra, J.K. Rowlings, le fue rechazada su obra de Harry Potter por 9 editoriales diferentes. Imagínate lo que sintió después de cada uno de los "no": no sirve mi obra, está demasiado loca, anacrónica, mal escrita, con pobre sintaxis, no me lo merezco, etcétera.
Es que los sentimientos de inferioridad y los complejos que todos cargamos se activan frente al rechazo y a la mayoría de la gente nos hielan el entusiasmo y nos tumban.
Otros rechazados célebres: George Orwell, con su obra maestra Animal Farm, "porque imposible de vender historias de animales", y John Grisham, el vendedor de thrillers legales más vendido en la historia, que tuvo que tragarse el orgullo y seguir tras 26 rechazos editoriales.
¿Cuántos Orwell, Grisham y Rowlings andan por ahí perdidos por el mundo, trabajando de meseros o choferes de taxi sólo por no haber persistido lo suficiente?
Ahora llévate esto a los negocios. A los lanzamientos de productos nuevos, a las incursiones a nuevos mercados, a la procuración de nuevos segmentos de mercado, al emprendimiento de nuevos negocios; ¿podría ser acaso que los que están en la cumbre, lo están primero que nada por tercos?
Y la suerte también juega un rol; llámalo timing providencial, tino sincrónico o acierto inesperado.
Bill Gates es un genio, es tenaz y tiene suerte.
Hace casi 30 años, un grupo de ejecutivos de IBM buscaba un sistema operativo para lo que llamaban la "computadora del hogar". Hay varias versiones de la historia, pero el asunto es que lo que IBM quería, Gates no lo tenía en el momento y los refirió con el programador Gary Kildall, de Digital Research.
Como la química entre ellos no se dio, volvieron con Gates y éste finalmente accede y compra, no programa, un software a un tercero por 50 mil dólares. El comienzo de un imperio centrado en una coyuntura cotidiana.
Yo sí creo en el esfuerzo. También creo que el determinismo sociopsicocultural juega un rol, al igual que el determinismo biológico. Incluso, también creo en la posibilidad de que participen algunas cuestiones metafísicas, espirituales, divinas o de destino.
Pero también creo que el terco, el que metafóricamente se "para al bat" una y otra vez y no cesa en su intento de pegarle bien a la pelota, incrementa las probabilidades de que la suerte, en una de esas, lo escuche y responda a esa energía.
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