Se le falla hasta que se le pega
El mejor momento para montar un negocio es cuando la pulsión interna nos empuja y la voz interior nos anima. Es un proceso que viene desde adentro, no uno que dependa del entorno.
Naturalmente que hay entornos más favorables que otros, pero también está claro que hay empresas que crecen mientras otras decrecen, negocios exitosos en industrias que declinan, y organizaciones que florecen en países complicados.
Emprender entonces es responder a un llamado y simultáneamente un acto de rebeldía e irreverencia contra lo establecido. También pareciera que es un decreto hacia el Cosmos: creo en mí.
Si pudiera resumir lo que un emprendedor hace, sobre todas las cosas, es vencer un sinnúmero de "no's" que recibe a lo largo del camino.
Un emprendedor le tiene que decir "no" al no desde el arranque. Tiene que plantarse en su posición y seguir poniendo presión hacia lo que quiere. El mundo le dirá que "no" de múltiples formas por la sencilla razón de que el mundo gira ensimismado en su propia inercia y está regulado por las trayectorias actuales.
Un emprendedor es un disruptor que le reclama atención al statu quo y le demanda una oportunidad. Es un retador que pretende romper la homeostasis y que le grita al sistema para que voltee a mirarlo; casi como un pequeño mosquito que puede ser ignorado, hasta que pica la piel o entierra su zumbido en la oreja.
¿Cuáles son los retos más importantes que enfrenta un emprendedor en su camino?
1.- Reto del arranque. Tener dinero es una necesidad, pero está sobre-estimada. La escasez te hace creativo, te reta, saca lo mejor de ti, mientras que el exceso te hace confiado y descuidado. Hoy en día, la era digital y la sobre-capacidad instalada en el mundo, favorecen las iteraciones, experimentos, uso de prototipos, subcontrataciones, tercericiaciones. Esto brinda flexibilidad y agilidad en los despliegues formativos.
2. Reto de producto. En base a las iteraciones y la movilidad, la expectativa es que en la fase anterior se llegue al descubrimiento de un producto o servicio que tenga "jale de mercado" (pull). La prueba de mercado en este punto, ya debe ser exitosa.
3. Reto de ventas. En ocasiones hay productos excelentes, pero que por el perfil de su fundador, al no ser comercial, quedan como secretos de estado: nadie los conoce. Abundan creativos frustrados por no incorporar la energía comercial en su propuesta integral. Las ventas son vitales, definitorias y procesos de retroalimentación.
4.- Reto de enfoque. Libradas los primeros retos, ahora es uno de enfoque y de concentración. Empiezan a aparecer oportunidades a diestra y siniestra; pero si la compañía pierde su enfoque, quedará debilitada, perderá momentum y dejará de ser contundente.
5.- Reto de control. En esta etapa el emprendedor necesita meter más energía a consolidar controles administrativos, financieros y de procesos. No es tan inusual que un buen emprendedor sea un mal administrador, y viceversa.
6.- Reto de institucionalización. A estas alturas, sigue la de disminuir, o eliminar, el grado de dependencia que tiene la empresa del emprendedor. El "héroe" tiene que ser el sistema, la institución y las prácticas reguladas, no la persona. Si el negocio no se institucionaliza no podrá crecer ya que el emprendedor, consciente o inconscientemente, ajustará y limitará el tamaño del negocio a su capacidad de gestión.
7.- Reto de flexibilidad. Una compañía que lleva años operando puede pecar de rigidez, cerrazón, negación, arrogancia y complacencia. Es momento, nuevamente, de recuperar la flexibilidad emprendedora y orientarse hacia nuevas oportunidades.
Reflexión final: ¿se le pega a la primera? Es rarísimo. Los negocios exitosos son procesos de tenacidad, serendipia y audacia. Se le falla hasta que se le pega.
Texto generado sin IA