Aprender a ser

No se puede avanzar si se está lisiado emocionalmente. No se puede ser creativo si se hace una actividad que odiamos. No se puede ser productivo si nuestra vida fuera de la oficina es un caos. No se puede ser un profesional si no vivimos de manera consciente.

En el mundo de los negocios y de los afanes diarios, está la necesidad de balancear la vida, de aprender a ser personas, y como consecuencia, de ser productivos en nuestra profesión.

Por eso el marketing es una actividad de síntesis de por lo menos otras 5 disciplinas: antropología, psicología, sociología, comunicación y economía. Gracias a esto, el marketing obliga a explorar desde lo más interno de la psique, hasta lo más evidente del comportamiento trivial.

Uno de los temas más prevalecientes de la era moderna es que vivimos estresados.Hay clínicas, técnicas, manuales y guías para "desestresarse", y el estrés parece ser el enemigo mortal a vencer.

Nada puede estar más equivocado.

La gente se puede morir de estrés y se puede morir por falta de estrés. El enfoque tradicional es que el exceso, la sobrecarga, la agenda apretada, las demandas de todos lados y de todo tipo, acaban por agotar el cuerpo y al espíritu; pero también puede haber agotamiento por falta de estímulo.

Es tan malo mucho como poco. Un exceso de estrés genera los mismos síntomas que una carencia de estrés, algunos de los más típicos:

Agitación, sentimientos encontrados, energía combinada con nerviosismo, dolores de cabeza, dolores musculares -sobre todo en la espalda-, boca seca, mal aliento, insomnio, taquicardia, respiración pectoral y no abdominal, frustración, deseos de "correr y largarse", pérdida de interés sexual, cometer errores tontos constantemente, delirios de persecución.

Cuando la gente no tiene estímulos, retos, objetivos -incluso problemas-, la mente inventa broncas y se gravita hacia los vicios y se generan síntomas iguales a los de una persona con exceso de estímulos.

Hans Seyle, un investigador de Harvard, fue de los primeros en estudiar científicamente al estrés y al estrés "bueno" le llamó Eustress: aquel que reta a la persona, la alimenta y le provee un vehículo de expresión.

Otro término más atinado es el de Flow, acuñado por Mihaly Csikszentmihalyi.

Flow es un estado en que la persona fluye, y se fusiona con una actividad que le demanda toda su concentración y le proporciona un placer incomparable.

Los elementos que componen el estado de Flow son los siguientes:

- Un sentido de juego.

- Una sensación de tener el control.

- Concentración y atención altamente enfocadas.

- Disfrute mental por la realización misma de la actividad, independientemente del resultado.

- Pérdida de la noción del tiempo.

- La habilidad es la adecuada para el reto, el match perfecto.

Lo interesante es que el Flow no viene bajo un esquema de relajación asociado a estar, por ejemplo, pasivamente en la playa o frente a un aparato de televisión.

Sino que más bien aparece cuando se está frente a un reto que nos saca de nuestra zona de confort tanto en lo mental y/o en lo físico.

Csikszentmihalyi afirma: "La gente que aprende a controlar la experiencia interna, tendrá la habilidad de determinar la calidad de nuestras vidas, y esto es lo más cercano que se puede llegar a ser feliz". Según el autor, el camino al Flow es el siguiente:

1.- Hazlo un juego. Mira a tu trabajo como un juego. Establece reglas, objetivos, retos, y sobre todo compensación o premios.

2. Establece una meta poderosa. Conviene recordar sistemáticamente el propósito intelectual, social, económico o espiritual que mueve tus esfuerzos. El dinero por sí mismo rara vez genera Flow.

3.- Enfoque. Que no haya distracciones de afuera ni de adentro. Todo el enfoque dedícalo al juego. Sólo existe el aquí y el ahora.

4.- Rendirse al proceso. Deja ir. No luches y no te desvíes del objetivo. Disfruta el proceso y el trabajo.

5.- Éxtasis. Este es el resultado natural de los pasos previos. De repente llegará por sorpresa, y cuando llegue lo vas a reconocer de inmediato.

6.- Productividad. En estado de éxtasis, las reservas de recursos, creatividad y energía son vastas. Como consecuencia, la productividad y la calidad del trabajo -si se está haciendo el indicado- se disparan.

Por eso la gente que le dan todo es infeliz. Por eso la gente que tiene resuelta la vida siente un vacío. Por eso es tan importante evitar el estrés excesivo como luchar por algo y ganarlo.


Texto generado sin IA

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