Conductas contagiosas
El miedo es contagioso y genera un círculo vicioso: te haces inseguro, titubeas, te falta resolución y energía, y termina por cumplirse lo que temías; la llamada profecía autocumplida.
La confianza también es contagiosa y genera un círculo virtuoso: te haces seguro, resoluto y energético, y termina por cumplirse lo que esperabas; el llamado efecto Pigmalión.
Las crisis, ante todo, son psicológicas.
Es que las emociones enmarcan la experiencia y frente al miedo el filtro es uno de amenaza. Le ves problemas y riesgos a las cosas a tal grado que no puedes pensar ni ver oportunidades.
Y no son tiempos para menos; entre desfalcos de fondos de inversión, recesiones, astringencia financiera y la baja en ventas, es natural estar preocupado; pero también son tiempos de oportunidades porque es ahora donde se reconfiguran las industrias, los mercados y los competidores.
En las crisis se abren huecos y oportunidades como no es posible que ocurran en tiempos de estabilidad. En las crisis todo mundo "se echa para atrás" y los pocos que deciden "echarse para adelante" tienen el potencial de asegurar posiciones competitivas de manera rápida y conclusiva.
El miedo paraliza.
A diferencia de una amenaza inminente que te activa a contraatacar, el miedo es un estado de parálisis, de tensión, de freno. Aguardar pasivamente el golpe, real o imaginario, es terrible.
Con miedo, al cerebro se le cambian sus prioridades y la protección emerge como la primera función. Esto es biológica y evolutivamente válido porque gracias a esto seguimos vivos como especie.
Pero en nuestros tiempos actuales y urbanos, el enemigo ya no es ahora concreto ni físico, como por ejemplo un tigre, una helada, falta de alimento, sino que el enemigo se ha hecho representacional, abstracto y difícil de ubicar para poderlo combatir.
El miedo te drena la energía y agota eventualmente a tu sistema nervioso. Un sistema nervioso agotado no tiene defensas y sólo acumula más miedo y estrés. El miedo nos hace binarios, todo es negro o blanco, uno o cero, y nos cierra.
Es como un sistema de protección que nos orilla a asegurar lo poco, en lugar de arriesgarlo para ganar lo mucho. Y esta protección llevada al extremo promoverá que te quedes atrás y te dejará vulnerable ante la competencia más optimista.
Hasta la frase "es mejor malo conocido que bueno por conocer" refleja nuestra esencia defensiva. Resulta curioso que prefiramos algo que abiertamente declaramos como "malo".
Nuestra configuración biológica nos ha entrenado a sobresimplificar estímulos: es por eso que ante la amenaza reaccionamos primeramente con nuestro cerebro reptiliano, el más primitivo, y abordamos las cuestiones de manera emocional.
Ante la duda de si tras los arbustos hay un tigre o una víbora, es mejor reaccionar, brincar, correr. No es momento para ponerte a estudiar de cerca la situación porque esto puede ser el fin de tu vida.
El miedo adquiere mayor fuerza cuando se hace colectivo ya que la energía se conforma en una entidad más grande que tu, que te rebasa y te fusiona. Envueltos en un alma colectiva las diferencias personales se diluyen y la masa tiende a unificar acciones, sentimientos y pensamientos.
Por eso Warren Buffet comenta que: "hay que estar relajado cuando todo mundo está nervioso y nervioso cuando todo mundo está relajado". Ir contra la masa es lo que lo ha convertido a Buffet en uno de los hombres más ricos del mundo y ahora que las acciones en la bolsa de valores están de ganga, anda de compras feliz de la vida.
Otro factor de contagio de conductas y actitudes son las neuronas espejo que forman parte medular en la empatía y la imitación. Rizzolatti, de la Universidad de Parma, las descubre mientras estudia el cerebro de monos y se percata de que las células cerebrales no sólo se encienden cuando el animal ejecuta ciertos movimientos sino cuando observa a otros hacerlo.
Esta neuronas espejo permiten hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás.
La neurociencia confirma la influencia que una persona puede tener sobre las demás. Por ejemplo, si tienes un jefe neurótico, mal humorado y amenazante, el ambiente de oficina se transformará en pesimista e inflexible. Y en la familia si alguien en posición de poder vive malhumorado impactará inevitablemente al resto.
Una perspectiva define la expectativa y canaliza la energía. Un enmarque abierto y anhelante enfoca a la actividad y facilita el logro. Y viceversa; por eso la vida se mueve en rachas: lo malo frecuentemente suele llegar junto y lo bueno también; una cosa invoca a otra similar.
La descripción de un ciclo de miedo es justamente la dimensión opuesta a un ciclo de confianza: la confianza genera triunfo y el triunfo genera confianza. En este caso el contagio es uno de optimismo y reto.
En medio de la turbulencia la primera obligación es preservarse como individuo; si te desmoronas tú lo demás ya no importa.
Como empresa la primera obligación es asegurar el flujo de efectivo; sin flujo no hay nada.
Pero una vez pasada la protección primordial conviene darse permiso de pensar en términos de oportunidades y ventajas.
Sería triste no aprovechar las oportunidades que por naturaleza emergen en las crisis.