El futuro del pasado
“El presente representa el futuro del pasado”.
Cuando se enfrentan retos como baja demanda, competencia fiera, modelo de negocio obsoleto, economía arranada; llega un punto en que las empresas no saben qué más hacer y mirar hacia dentro de la organización, pensando solo en el presente, provee una sensación ilusoria de control sobre la situación… a bajar gastos se ha dicho.
Pero en aras de mejorar utilidades en el corto plazo, se pueden mutilar elementos clave que desarrollan cualidades competitivas esenciales de la compañía.
Llega el punto en el que en lugar de grasa se corta músculo, en lugar de fomentar la innovación, se aferran a lo que siempre "ha funcionado", en lugar de moverse, la empresa se vuelve tiesa, temerosa e inflexible.
Y la inflexibilidad es una manifestación de vejez. Cuando la organización se asume en la vejez, en el miedo paralizante, en el atrincheramiento, en la gloria del pasado, en la cuadratura de pensamiento; pierde gracia y eficacia.
Está claro que si en épocas duras no haces ajustes puedes quebrar, pero si se te pasa la mano puedes dejar al negocio frágil frente a la competencia e irrelevante frente al mercado.
Conviene revisar con lupa los rubros a reestructurar, porque de poco sirve ser rentable hoy si nos vulnerabilizamos respecto a la competitividad futura.
La dirección estratégica se construye hacia el futuro.
Texto generado sin IA