Fuera del promedio
El promedio nunca rompe el molde.
Es cierto que la vida es un tema de balance, de armonizar las energías, de buscar el justo medio, pero si se quiere posicionar una marca exitosa, particularmente en sus inicios, se tiene que ser excesivo y uni-dimensional. No se puede ser centrado y moderado; el "promedio" nunca rompe el molde.
Los innovadores, las propuestas de marcas originales, son blanco de linchamientos profesionales y materia prima para ser convertidos en chivos expiatorios y ovejas negras; pero las personas que sobreviven a los retos clásicos del innovador, a base de persistencia y adaptación, tienen el potencial de convertirse y ser los mejores en algo, y ser reconocidos por ello.
La marca personal, y para el caso todo tipo de marcas, se monta en el superávit, no en el déficit, ni en lo aspiracional.
El problema es que tendemos a obsesionarnos por los problemas. Nos enfocamos en el déficit, en lo que nos falta, en la bronca que nos quita el sueño, en la deficiencia contra nuestros semejantes; aunque lo que convendría hacer es enfocarse en el superávit, en lo que nos sobra, en la energía que nos hace sobresalientes frente a nuestros semejantes.
Definitivamente, hay que controlar el déficit para que no nos engulla, pero con la intención fundamental de que, una vez controlado, nos podamos enfocar en liberar al superávit y explotarlo desinhibidamente, casi sin censura.
Arriésgate. Si no rompes con el statu quo, difícilmente podrás diferenciarte.
Texto generado sin IA
Si esta reflexión resonó contigo, tengo un libro que podría acompañarte a profundizar en los conceptos.