El paradigma del esfuerzo

Si no se documenta el éxito, replicarlo se hace casi imposible.


Estamos inmersos en el paradigma del esfuerzo y la meritocracia. Está claro eso de no pain, no gain y de que sólo con esfuerzo se logra el éxito. Sin embargo, la implicación de este paradigma conlleva a un razonamiento sesgado: "Si yo tengo éxito es que me lo merezco, me lo gané, es mío. No creo en la suerte". 

Esforzarse es sin duda importante, pero los determinantes del éxito siguen siendo un misterio: hay gente que "se parte la vida trabajando" y poco acumula; hay gente que se la pasa "de lo mejor" porque le dio en el clavo y sólo mantiene.

A la hora del éxito se sobrestima al individuo y a la hora del fracaso se sobrestima el contexto. 

Nos negamos a la realidad cuando va en contra de nuestro autoconcepto. La realidad objetiva simplemente no existe: la alteramos, la acentuamos, agrandamos o disminuimos, según nuestras propensiones y sesgos.

Para proteger al ego nos mentimos a nosotros mismos y nos convencemos de nuestra capacidad de lograr y repetir el éxito porque "se trata de nosotros". El exitoso no cree en la suerte sino hasta que fracasa.

Una variable no puede explicar algo tan complejo como el éxito. La humildad y respeto hacia los arreglos que ayudaron o definieron al éxito también podrían influir para el fracaso. 

La humildad ayuda a mantener la proporción de los elementos y a relativizar algo con tanto potencial de ser agrandado, como el ego.


Texto generado sin IA

 

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Fuera del promedio