Pobreza de tiempo
“Tan frustrante es no tener nada que hacer como no tener holgura”.
El manejo del tiempo es quizás el elemento más revelador del tipo de vida que tiene una persona. La realidad es que tener tiempo libre es algo relativamente nuevo para los humanos. Millones de años en evolución fueron marcados por una estructuración del tiempo enfocada totalmente a la supervivencia.
Hace unos 150,000 años aún no domesticábamos ni el fuego. Los días pasaban en busca de refugio, seguridad y comida; la esencia era el movimiento.
Con los asentamientos humanos, nacen los oficios y con ellos, la dedicación absoluta a la producción de una cosa de principio a fin.
Hacemos fast-forward y de pronto pasamos de artesanía a máquinas y de máquinas a tecnologías robóticas e inteligencia artificial. Nos rodeamos de aparatos y plataformas que en teoría llegaron para facilitarnos la vida.
Pero caemos en la pobreza de tiempo.
Viviendo en la escasez de tiempo, el organismo se acostumbra a una actividad repetitiva y constante. El ocupismo se convierte en una forma de anestesia existencial y se consolida como si fuera un destino resuelto.
El acelere se convierte en adictivo. Nos quejamos, pero lo procuramos; nos lamentamos, pero incluso lo presumimos. Nos hacemos tan buenos en esto que pareciera que nos volvemos discapacitados en la forma en que usamos el tiempo.
¿Qué haces con tu tiempo libre? ¿Qué haces para conseguir tiempo libre? ¿Qué haces para evitar tener tiempo libre?
Texto generado sin IA
Si esta reflexión resonó contigo, tengo un libro que podría acompañarte a profundizar en los conceptos.