Gestionar el exceso 

 “Se paga un precio enorme por la moderación y la normalidad”. 


La moderación puede ser uno de los peores enemigos del progreso ya que al quedar desasociada del exceso creativo y la pasión, lleva a un proceso de entropía donde se renuncia a ser un sistema abierto y de reinvención.

Contenerse y mantenerse “promedio” sacrifica al talento creativo, la búsqueda de oportunidades y elimina cualquier posibilidad de renovación.

Cuando una empresa está en fase creativa, donde se gestan las innovaciones, al que carga con el fuego no se le debe aventar agua fría. Tampoco puede una innovación ser medida en términos de un negocio o concepto en operación. No hay forma más segura de asesinar una innovación que cuando se establecen parámetros financieros de corto plazo.

Por otro lado, una empresa descontrolada, ineficiente y confundida requiere de estabilizadores, dígase financieros e ingenieros. En este caso la parte creativa tiene que esperar su turno. No pueden insertarse más variables ni retos al ancho de banda organizacional; es el turno del control y debe administrarse.

El balance no puede crear ni estabilizar; sólo el exceso puede ser creativo en una época donde se requiere una sacudida y nuevo despliegue y sólo el exceso puede controlar a una empresa descarrilada.

En lugar de estar constantemente buscando el balance, aprendamos a gestionar el exceso.


Texto generado sin IA

 

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