Relevancia mata ventaja

Siempre que se avanza en algo, también se pierde algo.


Fueron las ingeniosas alas de Ícaro las que lo llevaron a las alturas para escapar de su prisión en Creta; las mismas que lo acercaron demasiado al Sol, derritiendo la cera que las sostenía y provocando su fatal caída. Es que una tecnología, habilidad o ventaja, inevitablemente serán causa de fracaso tan pronto cambie el entorno. Y el entorno siempre está cambiando.

No hay ventajas sostenibles y las ventajas, más que competitivas, tienen que ver con relevancia. 

Podría argumentarse que para que sean competitivas tienen que ser relevantes, pero lo que quiero resaltar es que son dos cosas diferentes y que parten de dos perspectivas distintas: la ventaja competitiva se centra en la empresa, mientras que la relevancia se centra en el mercado.

La vigencia y la relevancia de una entidad son cosas que ocurren en un momento dado ante un ecosistema determinado pero que no es sostenible, porque cambia y se transforma. Adaptación es el nombre del juego. 

Toda empresa, por más dominante que haya sido, siempre tiene frente sí la caída o la reinvención.

La relevancia se conquista a diario, con humildad estratégica, curiosidad permanente y el coraje de cuestionar lo que ayer parecía incuestionable. 


Texto generado sin IA

 

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