Mide
“Medir el éxito, o el fracaso de un negocio, es tan complicado como operarlo”.
Las fórmulas tradicionales de medición de empresas como utilidades, flujo de efectivo, balance general, etcétera, se utilizan extensivamente, pero pareciera que ya no son suficientes.
Incluso, medidas como el EVA, que toma en cuenta el retorno del capital invertido y el MVA, que se basa en el precio de la acción en el mercado, resultan parciales en la solidez del éxito de una empresa.
Hay variables más subjetivas que empiezan a tomar fuerza en los nuevos modelos de negocio, como medir el "espíritu" del equipo de trabajo, su grado de alineación, la generación de nuevas ideas y la lucidez de los directivos, por mencionar algunas.
La dimensión, que en mi punto de vista es crítica y no puede ser omitida o relegada, es la recurrencia o lealtad de los clientes.
El ingreso económico de una empresa no viene de las funciones ni viene de los productos; tampoco viene de la tecnología, y menos de las unidades de negocio. El ingreso de hoy y de mañana viene de los clientes.
A la par del desempeño financiero, las empresas deben tener un indicador para medir el grado de satisfacción, lealtad y valor de sus clientes. Este indicador debe detonar estrategias y acciones puntuales, incluso determinar la estructura organizacional de la empresa.
El monitoreo cotidiano de métricas relevantes evita sorpresas desagradables o diagnósticos desatinados. Mide.
Texto generado sin IA
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