Orquestar el crecimiento

“Una energía emprendedora sin administración, acabará diluida; una energía administradora sin emprendimiento, acabará ensimismada”.


Las características que se requieren para manejar un negocio son notoriamente diferentes a las que se requieren para emprender un negocio.

Cristóbal Colón, por ejemplo, se sentía mejor en el océano que en el escritorio. Se trataba de un emprendedor en busca de conquistas. Desatinado en lo político y torpe en su gestión, no pudo sentar cabeza al quedarse a cargo del territorio descubierto. Desesperado, regresa a España y propone hacer otros tres viajes más. Sólo la prisión y eventualmente la muerte, le impidieron seguir navegando.

Los que emprenden arriesgan, hacen un voto de irreverencia, ignoran las jerarquías y su interés es darle vida a algo nuevo. Pareciera que ven oportunidades donde nadie más las percibe o simplemente van a donde nadie más se atreve a incursionar.

Los administradores, tienden a ser personas entrenadas en la gestión y se enfocan en la optimización de recursos, la productividad y la rentabilidad. Son parte del sistema y están enfocados en preservarlo. 

Pero nunca es blanco o negro, por ahí en un punto del continuo están los estrategas. Estos perfiles son lo suficientemente intuitivos para detectar el ángulo competitivo y al mismo tiempo capaces de orquestar el rumbo, jerarquizando iniciativas.

Reconocer que son energías diferentes puede contribuir a que se formen mejores equipos, combinando los perfiles necesarios para cada etapa del negocio.


Texto generado sin IA

Siguiente
Siguiente

Eficiencia que mata